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sábado, 29 de octubre de 2016

POWER FLOWER.



A finales de los años 50, San Francisco era ya la punta del iceberg de una contracultura que nacía del propio cansancio capitalista. En aquellos días ya era la capital beatnik, gracias al magnífico club llamado Big Daddy, donde el Kingston Trio grabó su revolucionario disco del año 1958. Se convirtió en el best-seller de la incipiente izquierda californiana de la contracultura. San Francisco era la nueva meca de la protesta. La zona del Haight-Ashbury, al este del Golden Gate, que había servido de refugio de los terremotos de comienzos de siglo, se convirtió en la raíz de los grupos más revolucionarios. Intelectuales, pacifistas, que utilizaban una nueva especie de teatro de la protesta, con light-shows insólitos y bailarinas con las tetas al aire. El onírico sentido de la libertad flotaba como la niebla de la bahía. El 16 de octubre de 1965, cuando empezaba a cimentarse la revolución, casi 5.000 personas marcharon desde la Universidad de Berkeley a la zona del aeropuerto en Oakland, donde había un puesto de mando militar, como demostración pacífica en lucha contra el reclutamiento casi obligatorio a la guerra del Vietnam. En la marcha sonaba Satisfaction de los Stones, un reciente éxito y el más agresivo I'm fixin to die de Country Joe and The Fish. Pero una hora después, la marcha fue fulminante abortada con la irrupción amenazante de cientos de policías, que eran escoltados en retaguardia por los los Ángeles del Infierno. Los Ángeles era una legión a favor de la guerra de Vietnam.
El poeta, Allen Ginsberg , el poeta beat, el ídolo de Bob Dylan, iba en la cabecera de la marcha. Inmediatamente, pidió a la multitud que cantaran Hare Krishna para rebajar la tensión. Pero un grupo de Ángeles del Infierno se acercó a la comitiva y empezó a insultar a los protestantes. A Ginsberg le llamaban "maricón". También les insultaban con palabras como "rusos, comunistas, cobardes". Cobardes era el adjetivo que más sonaba. Ante la firme amenaza de las pelotas de goma, la marcha se disolvió pacíficamente.Pero Allen Ginsberg , en vez de asumir la derrota, dibujó lo que sería la gran revolución del flower power. Escribió su famoso ensayo How to make a March/Spectacle a comienzos del mes de noviembre. Las flores se iban a utilizar como armas estratégicas, se iban a repartir también caramelos y pequeños juguetes y repartirlos a policías y a los Hell Angels incluidos. Y música. La música de Dylan, Joan Baez, los Byrds y un himno como I got you babe de Sonny and Cher. En el delirio de Ginsberg, con el predicamento de las tácticas precedentes de la "non violence" de Gandhi, incluso se utilizaban cruces católicas para exorcizar a los Ángeles del Infierno, como si se tratara de vampiros en la guerra. Efectivamente, la revista Berkeley Barb publicó el ensayo de Ginsberg. Ese mismo día, la cúpula de los Ángeles del Infierno en San Francisco mandó un telegrama al presidente Lyndon B. Johnson ofreciéndose como cuerpo de guerra para proteger los intereses nacionales. Ellos mismos se denominaban "gorilas". Un maravilloso día, unas 8.000 personas provistas con flores, caramelos, juguetes y cruces iniciaron la gran marcha por la paz, con vestimentas floridas y de múltiples colores. Fueron los primeros hippies de la contracultura norteamericana. Esa gran marcha de colores a lo arco iris, se produjo exactamente el 20 de noviembre de 1965. Hace 50 años.

Dos términos Curiosamente, el término flower power no aparecía en ese primer manifiesto de Allen Ginsberg, que aducía estar inspirado por las letras de Bob Dylan. Uno de los profetas del hippismo que no quiso nunca sumarse a ese mundo. No conoceríamos las dos palabras flower power hasta que el activista Abbie Hoffman organizó la multitudinaria marcha del Flower Power Day, en mayo de 1967, cuando San Francisco era la ciudad de la flores, de los hippies, gracias a temas como San Francisco, con la frase: "Si vas a San Francisco asegúrate de llevar flores en tu pelo", la genial canción de John Phillips, el líder de Mamas and Papas. Hoffman reconoció haber copiado el término, con esa frase que había popularizado Stokely Carmichael, uno de los miembros del comité de Ginsberg. Había unido los términos de flower de Ginsberg con el de black power del escritor negro Richard Wright. El flower power tuvo otros grandes actores de avant garde. Por ejemplo, Milton Glaser fue un genio de la propaganda y de los postres psicodélicos. Su obra maestra fue la cabeza de Dylan con un pelo lleno de colores psicodélicos. Heinz Edelmann era un genio de la ilustración y fue el responsable de los dibujos de Yellow Submarine de los Beatles. Finalmente, Peter Max fundó la imagen del flower power con su carismática portada de Life.Musicalmente, San Francisco se convirtió en la capital del mundo del arte psicodélico, de los escritores revolucionarios y de la música. Incluso del feminismo, con el movimiento de la cantante Lesley Gore. Las grandes bandas crecían alrededor de Haight-Ashbury. Nada menos que Jefferson Airplane, Grateful Dead, el grupo de Janis Joplin, Big Brother and the Holding Company y hasta Eric Burdon formó un nuevos Animals en la Bahía, con temas históricos como San Francisco nights. El mundo entero se rendía a los hippies.En enero del año 1966, se inició el primer Festival de Cine, llamado Trips Festival, con imágenes de la vida psicodélica de los hippies. Ken Kesey, que escribió Alguien voló sobre el nido de Cuco, encendió las luces de la psicodelia con el LSD, un gran defensor de la droga como "el despertar a la vida". A fumar hierba, a tomar LSD, el postulado por el amor libre y el culto a la paz. Así hasta octubre de aquel año, cuando el estado de California criminalizó todo tipo de drogas de los hippies.



George Harrison creyó en ese nuevo mundo del flower power, de los hippies. Llegó un 8 de agosto de 1967, en pleno "verano del amor", pero según me dijo no había encontrado más que "gilipollas, drogados, niños tontos y una filosofía absolutamente absurda". Años después, el hippismo fue barrido intelectualmente con el libro de Bennett Berger: Moralidad Hippie: Más vieja que nueva. Aún así, si vas a San Francisco y aún llevas flores en el pelo, serás bien recibido en el distrito de Haight Ashbury. Gente como David Smith trata de rememorar del mundo de los hippies y un escritor como David Wills te contará la verdadera historia de los hippies. La tienda de discos Amoeba es la conciencia del hippismo. Todavía quedan algunos hippies en los alrededores del Golden Gate. Parecidos a los que formaron las primeras huestes, cuando un poeta de la subcultura o de la contracultura llamado Allen Ginsberg quiso revolucionar el mundo.

Fuente: Julián Ruiz, en El Mundo.