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Sobre la reforma del modelo de Policia Local en Zaragoza.

domingo, 31 de enero de 2010

Plan de austeridad para salir de la crisis.

Después de meses de vacilaciones y de parches frente al agravamiento de la crisis, el Consejo de Ministros de ayer quizá sea el más decisorio del Gobierno de Zapatero desde que la economía española entró en la profunda recesión de la que parece que tardará aún en salir.
El Gobierno aprobó un plan de austeridad, cuyas decisiones más importantes son la reforma de las pensiones, con el retraso de la edad de jubilación como medida estrella, y el ahorro de 50.000 millones de euros en cuatro años, una la vista de que el déficit público Alcanzo el 11,4% del PIB en el 2009, dos puntos por encima de la última previsión oficial.
Los analistas coinciden en qué se trata de una señal enviada por uno los mercados internacionales, ante las cada vez más frecuentes comparaciones de España con la peligrosa situación económica de Grecia.
Hay que saludar en primer lugar que el Gobierno se haya decidido tomar una medidas de calado, aunque sean impopulares. El retraso de la edad de jubilación, de los 65 a los 67 años de forma progresiva, está destinado a salvar el sistema de pensiones más allá del año 2030. De momento, solo la CEOE ha dado apoyo a la medida, Rechazada por la izquierda y por los sindicatos, lo que augura duras negociaciones en la Mesa del Pacto de Toledo, donde debe discutirse.
Además, el Gobierno ampliará el periodo de cálculo de la pensión a más de los últimos 15 años de cotización, con el argumento de que ahora se perjudica a los trabajadores que acaban su vida laboral en el paro, y eliminará la pensión vitalicia de viudedad en algunos casos, sustituyéndola por una Indemnización única o una prestación temporal.
Pese a la oposición generalizada a estas medidas, no hay duda de que algo había que hacer para garantizar las pensiones y para ahorrar en este capítulo. Pero todo eso es contradictorio con que se sigan produciendo prejubilaciones escandalosas a cargo del Estado ya edades muy tempranas.
El Gobierno asegura en el mismo documento de la reforma que se pondrá coto a estos abusos, retrasando progresivamente la edad mínima de prejubilación de los 52 a los 58 años y con el compromiso de cofinanciación por parte de las empresas afectadas.
En espera de cómo se concreta todo ello, la vicepresidenta económica, Elena Salgado, aseguró que no prevé hacer la reforma sin consenso. Es lo deseable. Pero el Gobierno debe gobernar, como parece que empezó a hacer ayer.



 
Editorial del Periódico de Aragón.

jueves, 28 de enero de 2010

Mussolini, se pone en red.

Como no podía ser de otra manera, en Italia el mundo funciona de otra forma, bajo el mandato de Berlusconi puede pasar cualquier cosa, y la ultima es que Mussolini se ha puesto en red. Se trata de una aplicación con seis de sus discursos que ha sido creada por un napolitano de 25 años hace menos de una semana. Es el segundo programa de iTunes más bajado en ese país.
La aplicación "iMussolini" fue puesta a disposición de los usuarios por el joven creador Luigi Marino el pasado 21 de enero, y desde su tercer día "on line" ha obtenido unas mil descargas diarias, con 55 y 600 ventas el primero y el segundo día en el portal, contó el propio Marino al diario "La Repubblica".
Por 0,79 euros, los usuarios de iTunes pueden comprar la aplicación "iMussolini, L'uomo che cambio la storia del nostro paese!" ("iMussolini, El hombre que cambió la historia de nuestro país"), que se puede conseguir vía la tienda virtual de Apple, aunque el contenido del programa es escrito y audiovisual.
Además de una biografía del dictador, "iMussolini" presenta tres discursos de 1914 -uno con motivo de su expulsión del Partido Socialista y otros dos pronunciados en Parma y Génova-, dos de 1918 -en Bolonia y Pavía- y un último texto con fecha de 1919, sobre la fundación de los "Fasci di Combattimento", el movimiento político creado por el dictador el 23 de marzo de 1919.
El setenta por ciento de los beneficios van a parar al tal Luigi Marino que, sorprendido por el éxito de su creación, se plantea "mejorar la aplicación según las sugerencias de los usuarios" y piensa en reincidir con los discursos de otro personaje con menos aristas "para evitar polémicas": Gandhi.
Según el diario, las descargas de "iMussolini" han superado a las mismísimas del videojuego de Avatar o las aplicaciones del "Gran Hermano" italiano, un fenómeno que "no atañe a ancianos nostálgicos o históricos del fascismo, sino a jóvenes y adultos que navegan, se informan y compran en Internet".
En fin, estas cosas solo pueden pasar en Italia,  Mamma Mía.




miércoles, 27 de enero de 2010

Cadena perpetua


Lo que faltaba. Ahora el núcleo duro del PP, con la Sra. Aguirre a la cabeza, plantea el tema de la cadena perpetua. Para justificarlo, la otra colega, la Sra. Cospedal, afirma que se limitan a recoger el debate que está en la calle. Tienen razón. En la calle no se habla de otra cosa. No hay tertulia, corrillo o conversación conyugal en la que no se esté hablando mañana, tarde y noche de la cadena perpetua. Como reflejan todas las encuestas, es el tema que más preocupa a los españoles. Es que nos quita el sueño, y la tranquilidad. No es la crisis, ni el desempleo, ni las hipotecas, ni el terrorismo, ni las desgracias de Haití, ni la situación de Afganistán o la pobreza en el mundo. Todavía no hemos superado la utilización de la inmigración para ganar votos y... un pasito más. Después ¿qué está previsto en el guión?, ¿la pena de muerte?, ¿la expulsión de los judíos y de los árabes?, ¿acaso la conjura judeo-masónica? Yo que sé. Aquí la cuestión es ganar votos, aunque sea en los caladeros de la extrema derecha, entre los sectores más xenófobos, más intolerantes y antidemocráticos. Y mientras tanto, la enseñanza pública en la Comunidad de Madrid, disminuye. La sanidad pública cada vez es menos pública y está más deteriorada. A los que critican la puesta en marcha del sistema de la Dependencia en Aragón les invito a que miren la situación de Madrid, o de Valencia y saquen sus conclusiones. Alguno me llamará exagerado pero con esta derecha no sólo están en juego las conquistas del Estado de Bienestar sino el propio sistema democrático.





Articulo de Miguel Miranda, en el Periodico de Aragón. 

lunes, 25 de enero de 2010

La cosa, por su sitio.

Este pasado domingo 25 de Enero, el Periódico de Aragón, publicaba entre otros un articulo, en el que se ponía de manifiesto el supuesto "malestar" de algunos sectores del PSOE de Zaragoza, por haberse publicado en el pasado mes de octubre en la WEB de la Comisión Ejecutiva Provincial de Zaragoza, una relación de aquellos cargos públicos y de designación política, que habían recibido un bono de ayuda, para la organización de la segunda "Fiesta de la Rosa" celebrada en Cariñena, y su reacción ante él, ósea quien había colaborado y quien no.
De la noticia se destilaba una especie de algarada por la utilización de esa relación con otros fines más espurios que los que tenia en inicio -y sigue teniendo-, que eran los de ejemplarizar a los cargos públicos del PSOE de Zaragoza de uno y otro signo y administración que no habían colaborado con una iniciativa, que trata de poner en valor  la imagen colectiva de una organización, y cuyo objeto en si mismo es el apoyo a nuestros representantes en todo el territorio de la Provincia, en un día de fiesta y unidad.
No deja de ser ridículo que "algunos" de los que no han colaborado se sientan molestos, eso es lo vergonzoso, quienes tendrían que estar molestos, además de todos los militantes de base del partido, deberían ser quienes han colaborado y ven la actitud de esas pobres víctimas habituales, por otra parte conocidas, que para justificar su avaricia inventan batallas orgánicas a cuenta de sacar del bolsillo unos euros para ayudar al partido al que le deben todo. Y además como siempre de acuerdo con sus "formas" de hacer política utilizan para un asunto de escaso interés publico, a la prensa.


viernes, 22 de enero de 2010

¿Por qué ganó Piñera?


Más de un 40 % de las personas habilitadas para sufragar en las elecciones presidenciales 2009 en Chile, no acudieron a las urnas, no están inscritas o anularon o dejaron el voto en blanco. La crisis de participación de la democracia tutelada y puramente ritual y formal del país testimonia los límites del presente formato político, y su baja representatividad. Paradójicamente, este mismo estado de cosas, fortalece la gobernabilidad transitoria de la clase en el poder.
En el último tercio de la década de los 80, en Chile se selló a fuego un pacto de gobernabilidad que, en términos sustantivos, continúa vigente, y que puso término al régimen militar y abrió el ciclo de gobiernos civiles. La dictadura pinochetista sirvió, de manera inmediata, para contener violentamente el avance de las fuerzas populares y una de las clases trabajadoras más organizadas y concientes del mundo en aquella época. Al respecto, la Unidad Popular encabezada por el doctor Salvador Allende fue expresión de la lucha de clases y el protagonismo del pueblo y sus intereses, y no al revés. El golpe de Estado terminó con las conquistas asociadas al cuestionamiento estructural del reinado del capital por el poder popular condensado en sus masivos destacamentos políticos y autoorganización propia. La dictadura militar, digitada por el Pentágono, inauguró una fase de contrarrevolución capitalista y desde mediados de los 70, se impuso en Chile el programa del estadio más brutal del capitalismo, muy distinto al conocido hasta ese momento en la historia. De este modo, se ejecutó la ultraprivatización de los derechos sociales, los recursos básicos, el territorio mismo. Se amplió y precarizó el empleo asalariado y se desmanteló el sindicalismo (que, por otra parte, hoy apenas responde a una organización del trabajo anterior, y no a una nueva regimentada por un capitalismo sin contrapesos, la deslocalización y fragmentación laboral. Por tanto, el actual sindicalismo es apenas una rémora adjetiva de una fase del capital más bien desarrollista que ya no existe.). La crisis de la deuda externa de fines de los 70 e inicio de los 80 gatilló en el país la protesta social explícita y la exigencia mayoritaria del fin del régimen de Pinochet. Antiguas representaciones políticas, como la Democracia Cristiana , guardianes de los intereses de la burguesía y el imperialismo, y que jugaron un papel fundamental en la legitimación del golpe de Estado, se pasaron al bando de la oposición a la dictadura, sin más contenidos que el retorno a la democracia representativa. La izquierda de la época, fuertemente influida por la revolución nicaraguense y el apoyo internacional, radicalizó la protesta social, amplió sus organizaciones político-militares (FPMR, MIR, MAPU-Lautaro, fracciones del Partido Socialista) con el objetivo de romper con el monopolio burgués de las armas y presionar hacia una salida lo más adelantada posible –en términos democrático populares- de acuerdo a las circunstancias. Sin embargo, luego de 1986, la hegemonía de conciliación de la clase propietaria en la oposición de los partidos democrático burgueses y en tendencias al interior de la propia izquierda lapidarían la posibilidad de un levantamiento insurreccional, y años después compondría la Concertación de Partidos por la Democracia. Esos partidos, tutelados por el imperialismo norteamericano y algunos Estados europeos, ante la polarización de la lucha de clases y la inminente crisis de gobernabilidad, pactaron una agenda de consenso, a espaldas del pueblo y los trabajadores, con la dictadura. Así, el itinerario de Pinochet se mantuvo intacto, y ganó el NO a la continuación del régimen militar en 1988. Un año después obtuvo la mayoría en las primeras elecciones presidenciales luego de 17 años, el DC y uno de los principales alentadores del golpismo durante el gobierno de Allende, Patricio Aylwin. En 1990 comenzaron los gobiernos civiles sobre un poderoso acuerdo de gobernabilidad por y para bien de los de arriba. La dictadura ya había cumplido sus objetivos de exterminio popular y contraemancipador, y ahora sólo ofrecía crisis sociales y superior descontento.
El nuevo consenso de gobernabilidad de los que mandan tuvo por fin inmediato descomprimir la organización y la protesta social; cautelar el patrón de acumulación capitalista inaugurado durante el período dictatorial; y despolitizar, desmantelar y descalcificar todas las organizaciones construidas por los trabajadores y el pueblo al calor de la lucha antidictatorial. Con la operación concreta de desarticular, domesticar y extinguir las expresiones más avanzadas de los de abajo, y con el argumento aterrador de evitar nuevas asonadas golpistas, los gobiernos civiles de la Concertación capitalista, provocaron el reflujo del movimiento real del pueblo. Cooptaron y desmoralizaron a la mayoría de sus cuadros dirigentes, y de manera progresiva, infantilizaron políticamente a las grandes mayorías. Al final del primer gobierno de la Concertación el trabajo estaba hecho. Se consolidó la paz de cementerios requerida por el modo primario exportador de una burguesía rentista, parasitaria, especulativa y subordinada al capital transnacional. Se hipotecó, una vez más, el desarrollo industrial y soberano del país, condenando a Chile al extractivismo, la acumulación por despojo de los recursos naturales, y la dependencia económica y multidimensional respecto de los Estados corporativos titulares del capital mundial. El pueblo y los trabajadores se convirtieron en meros consumidores fuertemente endeudados y los distintos momentos de la realización de la valorización del capital (producción-distribución-consumo-producción), al igual que en casi todo el planeta, fueron y son dominados por el capital financiero especulativo. Los dispositivos simbólicos de representación y legitimación de masas de la versión del mundo dominante de la clase dominante, obraron de manera inmejorable a través de las instituciones educativas, militares, eclesiásticas y mediales. El mensaje es el miedo, la resignación, el consumo compulsivo, la competencia insolidaria, la mansedumbre popular, y la conversión de los potenciales sujetos de transformación en simples clientes, objetos de crédito, endeudamiento, explotación y reproducción general del capitalismo.
Del proceso constituido históricamente de acuerdo a condicionantes en el campo de las relaciones de fuerza mundiales, y su manifestación determinante en el territorio chileno, coyunturalmente se presenta con la imposición de los candidatos presidenciales del poder, Sebastián Piñera (quien, junto a sus hermanos, se enriqueció gracias a la dictadura, la venta a precio absurdo de la propiedad estatal, la privatización de la seguridad social y la salud) y Eduardo Frei Ruiz Tagle (cuyo gobierno soldó los lazos de dependencia estructural en relación a los intereses corporativos transnacionales y, justo antes de Ricardo Lagos, terminó el proceso de privatización de los derechos sociales, los recursos naturales y el empeoramiento de las condiciones de trabajo de la mayoría chilena). Ambos representan los mismos intereses de clase y son notas de una similar composición antisocial y antipopular. Casi está de más recordar que los dos son instrumentos de las políticas emanadas de los centros imperialistas y sus políticas de ajustes estructurales, desregulación económica, el Estado subsidiario y aval de la burguesía en aprietos, la “autonomía” del Banco Central, programas sociales focalizados y absolutamente insuficientes, etc.
Mientras tanto, el padrón electoral –viejo, clientilizado y loteado políticamente sobre la base de los resultados del plebiscito del SÍ y el NO de 1988- repite una y otra vez sus resultados ante la crisis de representatividad, credibilidad de la actual democracia, y despolitización del conjunto del pueblo. Hasta ahora, y después de 20 años, el Ejecutivo estuvo en manos de la Concertación. En la última elección concurrió una batería de variables que explica el empate de las dos derechas en competencia, resuelto a favor de Piñera.
De los aproximadamente 12,5 millones de electores potenciales en Chile, emitieron un voto válido 6.942.601. Piñera sacó 3.582.800 y Frei 3.359.801. 244 mil personas anularon el voto. Es decir, del total de electores posibles, Piñera tuvo el sufragio del 28,66%. Normalmente en la segunda vuelta la abstención disminuye en al menos un 4% respecto de la primera. En esta ocasión se dio al revés: aumentó en un 2%.
El pueblo chileno no es más derechista o conservador que hace 4 años. El continuismo concertacionista, el nepotismo, la imposición de Frei como candidato único de la Concertación sin pasar por primarias en un período de crisis de esa componenda; la fragmentación y desgajamiento de la fracción del bloque del poder en el Ejecutivo de MEO (cuya propaganda y mercadotecnia lo ligaron hábilmente al cambio generacional y al relevo sin contenidos, demostrado por el fenómeno de que un tercio de su votación se fue a Piñera y el resto a Frei); la inteligente, pero desconcertante e insuficiente maniobra de que Jorge Arrate, ex líder concertacionista, facilitara el ingreso de tres miembros de la dirección del Partido Comunista al parlamento a través de un pacto por omisión; y la propia figura de Frei –el peor de los candidatos posibles- son parte del problema. A lo anterior, es preciso añadir el populismo más efectivo mediáticamente de Piñera (el 90 % de los medios de comunicación en el país son propiedad de la vieja derecha), su promesa de un millón de empleos y fin de la delincuencia (?), el trabajo añoso de la ultraderechista UDI en territorio popular, la apatía galopante de la población ante un panorama electoral sin alternativas, etc.
Sin duda, acaso desde abajo, como sugiere mi querido Pedro Echeverría (extraordinario y prolífico analista y académico mexicano), una de las variables sustantivas para el triunfo de Piñera se encuentra en que la izquierda anticapitalista, el eventual continente político de los trabajadores y los pueblos, todavía no se convierte en alternativa política desde, con y para las grandes mayorías. Es cierto, luego de un largo reflujo, descomposición política y orgánica, desesperación y depresión, el socialismo anticapitalista recién comienza a escribir el prólogo de la reconstrucción política de la conducción de los intereses de los trabajadores y los pueblos. Ello se hace paulatinamente, con audacia y, al mismo tiempo, ofreciendo confianza, claridad y fortaleza a los futuros protagonistas de la transformación profunda, independiente y popular que demanda la inmensa mayoría de Chile. Por eso sus tareas principales son la participación en los movimientos y luchas auténticas del pueblo trabajador, su ampliación dinámica y comprensiva de las luchas anticapitalistas que se manifiestan en la gesta de los pueblos originarios, el feminismo, el ambientalismo, la diversidad sexual, las nuevas sensibilidades solidarias de las generaciones actuales. Para el caso, la izquierda anticapitalista debe rimar su unidad resumida en el Movimiento de los Pueblos y los Trabajadores (MPT) con las condiciones actuales de fuerza, las demandas auténticas de las mayorías, una representación y producción simbólica que termine con la nostalgia (que no con la memoria), eche al tacho de la basura las prácticas discursivas hacia adentro y atrás, y proyectarse creativamente de cara al futuro y con las maneras de la actualidad y los y las actuales. Frente a la alternancia de los dueños de todo por arriba, es preciso propugnar la alternativa desde abajo y en todos los terrenos en disputa de la lucha de clases. El calendario de la izquierda convencional recuerda buenamente los santorales inolvidables, pero es la lucha real de los trabajadores y el pueblo la agenda rectora del MPT y sus fuerzas amigas. El desafío de la creación de un proyecto político cuyo horizonte sea la felicidad humana, la igualdad y la libertad, y que en su aterrizaje táctico se base sobre el análisis concreto de la realidad concreta, debe arrojar por la borda todos los manuales, los dogmatismos estériles e incluso la simbología que ya nada dice a los chilenos de hoy. Se acabó la guerra fría, y la contradicción dictadura / democracia es foto en sepia para los sujetos actuales. De no ponerse al día, con rigor, alegría y compromiso poliético insobornable, el socialismo anticapitalista corre el riesgo de esclerotizarse rápidamente, mientras la burguesía no duerme en su objetivo estratégico de mantener incesantemente el infame estado de cosas.





Fuente. "Clarín, Andrés Figueroa Cornejo"

jueves, 21 de enero de 2010

Haití: primera ocupación militar del poder “inteligente”


Estados Unidos se ha aprovechado de la más reciente tragedia haitiana para implantarse militarmente en el país caribeño por largo tiempo. Así se veía venir desde que Washington anunció el envío de una magnitud de medios bélicos a la sufrida nación más propios de una invasión armada que de una operación humanitaria.
Subrayando las tácticas del poder inteligente en la era de Obama, el ablandamiento artillero –por ahora– lo hace la televisión, que pasa imágenes dantescas del sufrimiento de los haitianos, separándolas de su contexto social y político, como si no se debieran principalmente a una historia de despojo y atropello imperial de siglos. Las imágenes no hacen más que sacar a flote un cuadro humano apocalíptico que, aunque ahora agravado, ya existía antes del sismo.
Mientras las terribles tomas televisivas movilizan una ola de solidaridad internacional nunca vista, la ocupación militar marcha viento en popa disfrazada de acción de socorro. Han llegado a Haití el superportaviones Carl Vinson y su grupo de batalla, incluidos tres buques de desembarco anfibio y dos navíos lanzamisiles, barcos y helicópteros de la Guardia Costera, una unidad de elite de 2 mil marines, 3 mil 500 soldados de la 82 División Aerotransportada –la misma que actuó en las invasiones de República Dominicana, Granada y Panamá–; en fin, según anuncia el Pentágono, están por arribar entre 9 mil y 10 mil militares de Estados Unidos. El aeropuerto y el tráfico aéreo están bajo el control de su fuerza aérea y sus militares han desplazado a un segundo plano a las fuerzas de Naciones Unidas, a cuyo comando no se subordinan. Surgen protestas de Francia, Brasil, Venezuela y la Caricom, cuyos aviones no reciben permiso de aterrizaje de los yanquis. El formidable despliegue bélico está lejos de ser temporal, ha llegado para quedarse como lo confirman las gráficas declaraciones de la señora Clinton en su visita a Haití y las del vocero del Departamento de Estado Philip Crowley: “vamos a permanecer allí a largo plazo…”, e igualmente las del general Douglas Frazer, jefe del Comando Sur, a cargo de la ayuda, extensamente reproducidas por el académico canadiense y experto en geoestrategia Michell Chossudovsky en su artículo La militarización de la ayuda de emergencia a Haití: ¿es una operación humanitaria o una invasión?, publicado en el sitio web Global Research.
Chossudovsky afirma que esta renovada presencia militar estadunidense en Haití será utilizada para establecer un punto de apoyo en el país y también persigue los objetivos estratégicos y geopolíticos de Estados Unidos en la cuenca del Caribe, que están en gran medida dirigidos contra Cuba y Venezuela. Cuba ha mantenido una brigada médica en el país caribeño durante 11 años, que en el momento del terremoto atendía pacientes en 227 de las 237 comunas, apoyada con recursos de alta tecnología aportados por Venezuela. En universidades cubanas se han formado 548 médicos haitianos; con sus colegas cubanos hacen una fuerza de unos mil integrantes, que ahora realiza su labor principalmente en Puerto Príncipe. Mientras el cuello de botella en el aeropuerto no permite que llegue la ayuda, los hospitales de campaña cubanos han atendido a cientos de haitianos y operado a decenas. Cuba desarrolla otros programas de cooperación, también sin costo alguno para Haití, entre ellos uno de alfabetización. Venezuela le suministra petróleo en condiciones muy favorables a través de Petrocaribe basándose en los principios de solidaridad de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba).
Esto es lo que molesta a Estados Unidos, que ha sido incapaz de otra cosa en Haití que de saquearlo inmisericordemente apoyándose en sucesivas intervenciones militares desde principios del siglo XX. Al igual que en Honduras, Washington busca yugular allí acciones como las de Cuba y Venezuela que permitan a sus habitantes ponerse por sí mismos sobre sus pies.
Haití fue el primer gran faro revolucionario de la libertad del mundo colonial, ocupó en el siglo XIX el lugar que tocó a Cuba en el XX. Las viejas potencias coloniales y Estados Unidos le han estado haciendo pagar la osadía de su gran revolución social, la primera antiesclavista triunfante de la historia, precursora de la independencia de América Latina.
Washington no va a hacer nada por la libertad y el bienestar de los haitianos. Vivir para ver.



Fuente. "Diario Clarin" Chile.

Segundo aviso para Obama.

La victoria del candidato republicano en la elección celebrada el martes en Massachusetts para cubrir la vacante dejada en el Senado por Ted Kennedy, fallecido en agosto del año pasado, ha ensombrecido el primer aniversario de Barack Obama en la Casa Blanca más que la caída en los índices de popularidad, que están dentro de lo previsible. Al reducirse la mayoría en un voto --de 60 a 59--, los demócratas pierden la posibilidad de aprobar la reforma sanitaria sin mayores contratiempos y los republicanos disponen de la una herramienta indispensable para entorpecerla y para practicar el filibusterismo parlamentario.
La derrota en Massachusetts confirma, además, el temor desencadenado entre las clases medias por una reforma considera costosa e intervencionista, que ha movilizado por un igual a una parte de los votantes independientes que apoyaron a Obama en noviembre del 2008 y a los republicanos, dispuestos a arrebatar a sus adversarios un escaño ocupado ininterrumpidamente por un demócrata desde 1953. Para el equipo del presidente Obama se abre forzosamente un periodo de reflexión, porque en noviembre se celebrarán elecciones legislativas y parece inevitable que el reflejo conservador de Massachusetts sea una referencia obligada.


Fuente:"ElPeriodico de Aragón."

lunes, 18 de enero de 2010

La derecha vuelve a la Moneda.


Ayer, Chile comenzó a escribir un nuevo capítulo de su historia y eligió cambiar de rumbo. La derecha vuelve a La Moneda a través de los votos luego de 52 años y lo hace de la mano de Sebastián Piñera, un empresario multimillonario que prometió a sus compatriotas convertir en éxito sus sueños. El 51,61% de los votantes creyó en su apuesta por el cambio. En el marco de este triunfo de segunda vuelta, hubo, también, un candidato derrotado, Eduardo Frei, que consiguió el 48,38% de los votos. Pero, fundamentalmente hay en el país un fin de ciclo: el de los veinte años de la Concertación, el pacto político de centroizquierda que gobernó Chile desde el retorno de la democracia y que cayó víctima del desgaste del poder y las inevitables luchas intestinas.

Esperanza, cambio, futuro, unidad y crecimiento fueron ejes de sus primeras palabras como presidente electo, pero también las promesas de combate al narcotráfico y la delincuencia, párrafos que levantaron los mayores entusiasmos de sus partidarios. Piñera habló de "restaurar la cultura de hacer las cosas bien" y resaltó que el suyo será el gobierno del Bicentenario. "Seré un presidente de unidad nacional para todos los chilenos, pero con un compromiso y un cariño muy especial para los más pobres y la clase media", señaló. "Toda generación tiene derecho de soñar su revolución y la nuestra tiene la obligación de legar a nuestros hijos un país desarrollado y sin pobreza", dijo Piñera, quien agradeció a la Concertación "por lo mucho bueno que hizo en los últimos 20 años".
Diferentes políticos de la Coalición por el Cambio -la alianza de derecha compuesta por Renovación Nacional (RN), el partido de Piñera, y la ultraconservadora Unión Democrática Independiente (UDI)-, pasaron desde el anuncio del triunfo por diferentes programas de TV manifestando alegría y también expectativas por un universo que se avecina y desconocen: el ejercicio del poder. Desde el triunfo de Jorge Alessandri ante Salvador Allende en 1958 que la derecha no es gobierno en Chile por medios democráticos. El triunfo de Piñera, entre otros rasgos de fin de ciclo, marca el fin de lo que se conoció como la transición y el comienzo de lo que el electo mandatario llama "la segunda transición", que debe llevar a Chile al desarrollo y convertirlo en "el mejor país del mundo".
Los resultados de la elección de ayer se conocieron alrededor de las 6 de la tarde y en pocos minutos, el por ahora oficialismo decidió reconocer la derrota. Lo hizo públicamente por boca del mismo senador Frei, ex presidente entre 1994 y 2000 y quien había logrado remontar lo que se preveía como una derrota aplastante al punto de conservar cierto margen de esperanza. "Quiero felicitar a Sebastián Piñera: la mayoría de los chilenos le ha dado la confianza para que conduzca los destinos del país por los próximos cuatro años", leyó Frei en el comando instalado en el hotel San Francisco. El clima era algo áspero, aunque no faltó un optimista que recordó que al final de la primera vuelta la paliza los había dejado sin palabras y en cambio, lo de ayer ingresaba "en el terreno de la derrota digna".
Frei terminó su discurso sin leer: "Mi padre me dijo una vez algo que recuerdo siempre: debes mirar el triunfo y la derrota con la misma cara, sólo así serás un hombre". Frei habló escoltado por su mujer, Marta Larraechea, por varios jóvenes y por los ex presidentes Patricio Aylwin y Ricardo Lagos, quien al dirigir la palabra se responsabilizó por la derrota.
La agenda electoral de ayer y la sucesión de cordiales protocolos políticos no dejaba de despertar cierta admiración en ciudadanos de esta región poco acostumbrados a rituales cívicos y al respeto personal entre contendientes. Como ejemplo, la imagen del matrimonio Frei saludando junto con los Piñera en el comando del triunfador, lejos de las provocaciones y chicanas de la campaña que tampoco, hay que decirlo, alcanzaron el nivel de grosería.
Sebastián Piñera Echenique asumirá como presidente el 11 de marzo. La suya será la quinta gestión presidencial desde la partida del general Augusto Pinochet, quien se adueñó del poder y de la vida y la muerte de los chilenos el 11 de septiembre de 1973, por medio de un golpe de Estado al gobierno democrático del socialista Salvador Allende. Allende se suicidó ese mismo día, bajo las balas. Un anciano Pinochet murió en su cama tres años atrás.



Fuente: "Clarín"

sábado, 16 de enero de 2010

COMO PUEDE SER PASTOR, ESTE POLLO.


El nuevo obispo de San Sebastián, el ultraconservador José Ignacio Munilla, afirmó hace unos días en un conocido programa radiofónico de la cadena SER, "Lamentamos muchísimo lo de Haití pero igual deberíamos, además de poner toda nuestra solidaridad y recursos económicos con esos pobres, llorar por nosotros y por nuestra pobre situación espiritual. Quizá es un mal más grande el que nosotros estamos padeciendo que el que esos inocentes están sufriendo". Ante la conmoción descomunal formada por estas eméticas declaraciones, el obispo de San Sebastián, ha acusado hoy a los medios de comunicación de "distorsionar y manipular" sus palabras sobre el terremoto de Haití al difundir un titular "injusto y extraído con fórceps" que, en su opinión, "sugiere desinterés e insolidaridad de su parte hacia los damnificados de la catástrofe" y ha justificado su declaración en el marco del "plano teológico" con la promesa de que Dios de la "felicidad eterna" tras el mal que sufren, a las victimas de esta catástrofe, informa Europa Press.
Por muchas vueltas que le doy al asunto, no veo razón teológica ninguna, que pueda igualar por debajo, nuestra pobreza con respecto a la actitud colectiva respecto a la fe, con la destrucción del país mas pobre de Hispanoamérica y la muerte de casi 200.000 personas, esto si, según este pollo, la última palabra la tiene Dios, porque a esas pobres gentes les promete la felicidad eterna. Claro que por otra parte si Dios existiera de verdad, porque permite esos desastres, siendo la fuente de toda bondad, porque permite el sufrimiento de todo un pueblo y solidariamente el de las gentes de bien del resto del mundo.
Las palabras de Munilla ya han sido contestadas, especialmente por El lehandakari, Patxi López, quien ha censurado las declaraciones de ayer del prelado de San Sebastián, manifestando que "No era lo que necesitaba para su aterrizaje. Son palabras incomprensibles, lejos de la realidad y del humanismo del cristianismo".
No corto con sus declaraciones sobre Haití, José Ignacio también arremete con la reforma de la ley del aborto del Gobierno, que está en plena tramitación parlamentaria, donde ha aconsejado al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero que no acuda a las iglesias a comulgar. Espero que Zapatero le haga caso, y además de no comulgar, revise el concordato y ponga las cosas en su sitio.
En fin como se vera el tal Munilla, no es del gusto ni de sus propios, su contestada designación al frente de la diócesis de San Sebastián ha llevado a la firma de un documento de rechazo al 77% de los sacerdotes guipuzcoanos. En fin que la curia acaba de acertar con el nombramiento de este impresentable patriarca de la iglesia.
Pero aún ardía una parte de Puerto Principe, cuando Pat Robertson, abrió la boca, atribuyendo un desastre natural, cabalmente explicado por la ciencia, a la supuesta firma por parte del pueblo haitiano de un pacto con Satán, hace más de 200 años, con el objetivo de liberarse de la tutela colonial francesa.
En fin a todo hay quien gana, y mas allá de lo ridículo de esa acusación, ya estábamos acostumbrados, desde George W. Bush, a estos energúmenos iletrados que se creen iluminados por Dios, aunque este avispado cordero del Señor es también el fundador de organizaciones conservadoras, como el American Center for Law and Justice y la poderosa Christian Coalition, con la que trabajó durante las elecciones del 2004.Los desplantes de Robertson son de antigua data, y su mantenido éxito y popularidad, como la de aquel reverendo Jerry Falwell, recientemente fallecido, su compañero en los pogroms contra toda idea moderna o progresista, demuestran que no se trata de seres enloquecidos, sino de portavoces de tendencias profundas y oscuras que se mueven por los subterráneos de Norteamérica., alentadas por el propio sistema.
Es coherente con su visión del mundo cuasi fascista lo que Robertson ha declarado sobre Haití, En 1992, al hablar ante la Convención del partido Republicano, definió al comunismo, una de sus bestias preferidas, como “la plaga que hace 75 años descendió, como una nube negra, sobre el mundo y cubrió el oriente de Europa”, y al partido Demócrata, “como una plaga más benigna, pero no menos insidiosa, que ha infectado a las familias norteamericanas”.
Esto es lo que hay.

miércoles, 13 de enero de 2010

Derechos humanos y diálogo transcultural.


Es bien conocida la historia de los ciegos que, unos a otros, describían a un elefante. Uno de ellos le toca la trompa y dice que el elefante es como una serpiente. Otro toca una pata y describe al elefante como una columna. Un tercero pone ambas manos en un costado del elefante y concluye que es más bien como una pared. Ya se trate de un cuento originalmente hindú, persa o budista, el caso es que esta enseñanza ha sido utilizada a menudo para ilustrar que lo que todos vemos en nuestras diferentes culturas es sólo parte de la totalidad, por lo que necesitamos escuchar y aprender para poder cruzar con seguridad el río de la vida.
Nuestra verdadera opción, por lo tanto, será la de aproximarnos a las diferentes tradiciones religiosas y culturas autóctonas y reconocerlas como colaboradoras en la promoción de un mayor respeto de los derechos humanos y de su observancia.
Las culturas tradicionales no son un sustitutivo de los derechos humanos; son un contexto cultural en el que los derechos humanos tienen que ser establecidos, integrados, promovidos y protegidos. Los derechos humanos deben plantearse de una manera que tenga pleno sentido y sea relevante en distintos contextos culturales. En vez de limitar los derechos humanos a su encaje en una determinada cultura ¿por qué no recurrir a los valores de las culturas tradicionales para reforzar la aplicación y la relevancia de los derechos humanos universales?
Hay una necesidad cada vez mayor de resaltar los valores comunes y básicos que comparten todas las culturas: el valor de la vida, el orden social y la protección contra la arbitrariedad. Esos valores básicos están plasmados en los derechos humanos. Las culturas tradicionales deberían ser consideradas y reconocidas como colaboradoras en la promoción de un mayor respeto de los derechos humanos y de su observancia. El reconocimiento y el aprecio de contextos culturales particulares contribuiría a facilitar, más que a limitar, el respeto y la observancia de los derechos humanos. Los derechos humanos universales no imponen un patrón cultural sino el estándar legal de la mínima protección necesaria para la dignidad humana.
En cuanto pauta legal adoptada por las Naciones Unidas, los derechos humanos universales representan un consenso, arduamente conseguido, de la comunidad internacional, no el imperialismo cultural de alguna región en particular o de un conjunto de tradiciones. Los derechos humanos relacionados con la diversidad y la integridad cultural abarcan una amplia gama de protecciones, incluyendo: el derecho a la participación cultural; el derecho a disfrutar del arte; a la conservación, desarrollo y difusión de la cultura; a la protección del patrimonio cultural; a la libertad para la actividad creativa; a la protección de las personas pertenecientes a minorías étnicas, religiosas o lingüísticas; a la libertad de reunión y asociación; el derecho a la educación, a la libertad de pensamiento, conciencia y religión, a la libertad de opinión y de expresión; y el principio de no discriminación.
Todo ser humano tiene derecho a la cultura, incluido el derecho al disfrute y desarrollo de la vida e identidad culturales. Los derechos culturales, sin embargo, no son ilimitados. Existen limitaciones legítimas y sustanciales a prácticas culturales, incluso a tradiciones bien afianzadas. Por ejemplo, ninguna cultura puede hoy día reclamar legítimamente el derecho a practicar la esclavitud.
Algunos creen, equivocadamente, que los derechos humanos son relativos en lugar de universales en lo que concierne a la cultura. Este relativismo supondría una peligrosa amenaza para la efectividad del derecho internacional y para el sistema internacional de derechos humanos. La reclamación de la aceptación y la práctica del relativismo cultural no es creíble. El relativismo cultural se utiliza como plataforma para obtener ventajas políticas o económicas, y no como un compromiso con los altos valores éticos y los ideales que la protección de los derechos humanos supone.
El concepto de derechos no tiene sentido a menos que los derechos sean universales, pero los derechos no pueden alcanzar su universalidad sin un cierto anclaje cultural. Los derechos evolucionan a medida que evolucionan las culturas. No son entidades fijas. El debate entre universalismo y relativismo no tiene sentido. Los ideales universales de los derechos humanos y las particularidades y sensibilidades culturales pueden reconciliarse. Los estándares universales deberían ser el mínimo moral, mientras que las particularidades culturales ofrecerían diferentes marcos para favorecer o impedir la labor de los derechos humanos. Las culturas no pueden quedar excluidas, porque no hay discurso o práctica de los derechos humanos que exista en un vacío cultural. Una aplicación universal de los derechos humanos sin referencia a las particularidades culturales y a los derechos autóctonos disminuiría la fuerza ética de los derechos humanos.
Sería un error sostener que los derechos humanos son una idea occidental. En realidad son la capacidad moral de la humanidad para proteger, bajo el imperio de la ley, las condiciones necesarias para la dignidad humana. Es decir, que si hay un conjunto normativo universal de principios espirituales en el que pueda hoy basarse el discurso sobre los derechos humanos, es preciso que éste trascienda las penúltimas distorsiones y las reales crueldades que comparten todas y cada una de las tradiciones religiosas del mundo. Requerir que cada particular marco espiritual sea normativo para los derechos humanos exige distinguir entre religión organizada y espiritualidad.
Este debate, que en cierto sentido subyace tras todos los otros, es probablemente el nudo gordiano de los derechos humanos. Hoy quizá más que nunca antes, los símbolos y creencias religiosos están siendo manipulados para promover el odio, la intolerancia y la violencia. Tal vez sea esa manipulación de parte de las ideologías religiosas por el control de la violencia lo que ha dado crédito al debate sobre el "choque de culturas" que divide al mundo mediante fronteras religiosas. Es decir, la política del miedo ha superado desde hace tiempo los principios espirituales y la ética humanitaria de la religión.
Si el miedo es hoy un factor obvio entre los extremistas religiosos, lo es de modo aún más sutil e insidioso en las ideologías religiosas que recurren al miedo como fundamento de la política. Pero son muchos los que hoy se dan cuenta de que la alternativa al miedo no es el valor sino la no violencia. Que las ideologías religiosas hayan originado posiciones fanáticas no es razón para que debamos optar por oposiciones fanáticas. La violencia no es la solución; es el problema.
Al aceptar el Premio Nóbel de la Paz, el doctor Martín Luther King Jr. proclamó una "fe audaz" en que "en todas partes la gente pueda tener tres comidas al día para su cuerpo, educación y cultura para su mente y dignidad, igualdad y libertad para su espíritu". Tanto si somos religiosos como laicos, tanto si somos hindúes como budistas, cristianos, judíos o musulmanes, adoptar esa "fe audaz" en los derechos humanos nos ayuda a enfrentarnos a las difíciles decisiones éticas que han de tomarse en nuestro tiempo.
A medida que el mundo se hace más pequeño con la llegada de la globalización, la sola idea de los derechos humanos universales nos sirve para promover los diálogos transculturales. El diálogo transcultural no aspira simplemente a tender puentes entre los enormes conjuntos de culturas que se expresan bajo denominaciones tales como Occidente y Oriente. Aspira a tender puentes donde quiera que un fuerte sentimiento de "nosotros" y "ellos" surge más allá de las fronteras. Aunque la mayoría de nosotros estamos convencidos de que el progreso moral de la humanidad va en la dirección de la promoción de los derechos humanos, deberíamos insistir en que éstos no deben entenderse como un fenómeno ya cumplido. Ni que pertenece a nuestro pasado. Es una opción para nuestro futuro plural.



Articulo de Ramin Jahanbegloo, filósofo y catedrático de Ciencias Políticas. Traducción de Juan Ramón Azaola.

domingo, 10 de enero de 2010

Una salida europea común de la crisis.


La tarea que se ha impuesto el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, para el semestre de presidencia española de la UE que ahora empieza es tan lógica en el plano teórico como compleja a la hora de traducirla en decisiones concretas. Poner los cimientos de una dirección coordinada de los grandes dosieres económicos de la UE es un problema de "supervivencia", como manifestó ayer Herman van Rompuy, pero choca con los diferentes enfoques que conviven en el seno de la Unión. En la reunión de ayer en Madrid Van Rompuy, Rodríguez Zapatero y José Manuel Durao Barroso se puso el acento en la necesidad del acuerdo entre los Veintisiete, pero elementos tan dispares como una previsible victoria conservadora en el Reino Unido la próxima primavera, la salida de la recesión confirmada en Francia y Alemania y la quiebra de facto de las finanzas públicas en varios estados acrecientan las dificultades para que la coordinación salve todos los obstáculos.
OBJETIVOS Debe añadirse al caso la desconfianza más o menos justificada de algunos portavoces oficiosos de la Europa conservadora frente a los planes de una presidencia lastrada por la dureza de la crisis en España. Después de dos años de presidencias rotatorias de centroderecha, la de Rodríguez Zapatero es la primera de un líder socialdemócrata, y buena parte de las reservas manifestadas los primeros días del año por la prensa financiera obedecen a este dato.
El resultado de la cumbre europea del 11 de febrero en Bruselas marcará, más que las declaraciones solemnes, el tono de la presidencia española, porque será la ocasión en la que se fijarán los objetivos a corto y medio plazo. Será allí donde se concretarán las reservas británicas y de los gobiernos más liberales a lo que consideran un excesivo intervencionismo del Estado promovido por España. Pero será también allí donde, una vez más, se pondrá de manifiesto el riesgo de una fractura social europea causada por los diferentes ritmos de los estados para salir de la crisis.
En esta ocasión, ni siquiera puede darse por supuesta una mejor disposición dentro de la zona del euro a un Gobierno económico de Europa para mejorar la eficacia en el periodo de salida de la recesión. Mientras Francia insiste en seguir este camino, el Gobierno alemán de Angela Merkel desconfía de él. Y sin la coordinación de las dos grandes economías del euro, la coordinación general no es más que una quimera.


Editorial del Periodico de Aragón, 10-1-2010 





jueves, 7 de enero de 2010

Cospedal ante el juez por acusar al gobierno de espiar ilegalmente a la oposición


La número dos del PP deberá comparecer ante un juez de Madrid en relación con las declaraciones realizadas el pasado verano y en las que acusaba al gobierno de espiar ilegalmente a sus dirigentes.
Un juez de primera instancia de Madrid ha citado a la secretaria general del PP para el próximo día 17 de febrero.
La iniciativa ha sido de un grupo de internautas cercanos al PSOE, que a través de Facebook crearon la plataforma "Cospedal debe ser demandada por injurias". Tras esa iniciativa en la red se decidieron por la demanda civil y ahora el juez ha puesto fecha al acto de conciliación en el que los demandantes reclaman que Cospedal se retracte de sus declaraciones del verano pasado.
Era el 6 de agosto cuando desde una playa de Marbella, María Dolores de Cospedal denunciaba pinchazos telefónicos impulsados por el gobierno para espiar ilegalmente a la oposición. En aquellas mismas declaraciones, Cospedal habló de España como un estado policial y acusó al gobierno de utilizar al CNI, a la Fiscalía y a la Policía Judicial para perseguir al PP.
Los demandantes han elegido la vía civil para demandar a Cospedal porque al no ser parte no están judicalmente habilitados para presentar demanda penal.
En todo caso si la número dos del PP no se presenta ante el juez el próximo día 17 de febrero el acto de conciliación se dará por intentado y la dirigente popular se verá obligada a pagar las costas judiciales del proceso.

Fuente: Cadena Ser.



lunes, 4 de enero de 2010

Crisis económica y liderazgo.

Los especialistas están lejos de compartir un diagnóstico sobre cuál será el comportamiento de la economía española durante el 2010. Mientras el presidente del Gobierno asegura que se confirmará el tránsito de la recesión a la recuperación, y una parte de los analistas comparten esta idea, otros temen que el lastre del paro, cercano al 20%, frene la salida de la crisis de tal forma que retrase la recuperación con relación al comportamiento medio en la eurozona. Lo que no dicen las encuestas ni la prospectiva de los economistas es que todo cambio de tendencia requiere un clima que genere confianza y seguridad. Porque cuando los sondeos indican que la primera preocupación de los ciudadanos, con gran diferencia, es el paro, y, al mismo tiempo, aumenta el desapego político, y se cruzan ambos datos, solo cabe añadir que no habrá verdadera recuperación sin liderazgo político. Sin él y sin el complemento del sentido de Estado exigible a los partidos para que cese la disputa por la disputa como método para desacreditar al adversario.
Sin este requisito, que deben cumplir al unísono los partidos de gobierno y de oposición, es improbable que arraigue la confianza mínima necesaria para que el aumento del consumo tire del carro, como dicen los expertos que es preciso para levantar cabeza. El buen comportamiento de la bolsa, las esperanzas depositadas en el sector exterior y otros ingredientes de la recuperación son insuficientes si el ciudadano medio no tiene una confianza mínima indispensable en el futuro. Si no se siente en buenas manos, es difícil que se anime a consumir.
Lo mismo cabe decir de los instrumentos para la creación de empleo --"mayor agilidad" del sistema productivo, en palabras del presidente-- si el horizonte no está despejado y hay en marcha planes precisos y objetivados. Sin una dinámica positiva de respeto entre los partidos, que de momento está lejos de constituir un hábito de conducta de nuestros dirigentes, es difícil que se acabe con el toma y daca de improvisación gubernamental y críticas a todas horas de la oposición, con un ojo puesto siempre en las encuestas. Los rasgos más específicos de la crisis en España --con la economía del ladrillo, en primer lugar-- no admiten atajos ni practicar un optimismo desmesurado. Otros países que empiezan a ver el final del túnel, con menos empleo destruido y más capacidad de reacción, son el mejor ejemplo de qué hay que hacer.

Fuente: Editorial del Periodico de Aragón.