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A finales de los años 50, San Francisco era ya la punta del iceberg de una contracultura que nacía del propio cansancio capitalista. E...

viernes, 30 de julio de 2010

Un despido más barato y fácil.


Lamentablemente la reforma laboral ya está casi cerrada a gusto "del mercado". La Comisión de Trabajo del Congreso de los Diputados dio el visto bueno ayer a unas modificaciones sobre el proyecto aprobado el mes pasado por el Consejo de Ministros que precisan, aclaran y facilitan el despido por causas económicas, ya incluido en la legislación vigente, pero de escaso uso por su difícil aplicación.
En adelante, una empresa justificará este tipo de despido, que prevé una indemnización de 20 días de sueldo por año, por la existencia de "pérdidas actuales o previstas o la disminución del nivel de ingresos que pueda afectar a su viabilidad o a su capacidad de mantener el volumen de empleo". Como se ve, el texto prevé facilitar la reducción de plantilla para conservar los puestos de trabajo, algo contradictorio.
El resultado, tiene una dirección clara, porque contrariamente a lo que defendían la patronal y los partidos que han actuado en el Congreso como su lobi, el gran objetivo era abaratar el despido. Y se ha logrado. La enmienda pactada ayer con tantas premuras venía a mejorar otra presentada por el PSOE 48 horas antes, en la que incluso se justificaba el despido por causas económicas por la falta de liquidez y por la caída de los beneficios.
El proyecto de ley fue aprobado gracias a la abstención de CiU y del PNV, que dejan al Gobierno solo ante la responsabilidad de una reforma laboral mucho más profunda de lo que se había anunciado. El PP fiel a su conducta irresponsable y de jugador de ventaja votó en contra, junto a los grupos de izquierda, y anunció que forzará la modificación del texto a su paso por el Senado porque, en su opinión, no contenta a los agentes sociales. Al margen de lo que haga el PP, al final casi con seguridad tendremos una dura reforma laboral, que sin embargo dentro de unos años puede demostrarse beneficiosa al igual que lo han hecho otras duras reformas acometidas por el PSOE, sin las cuales hoy este país no seria el mismo, seria bastante peor. 



Fuente: Editorial del Periodico de Aragón.

miércoles, 28 de julio de 2010

Más que una filtración.


Los trapos sucios de la guerra de Afganistán no constituyen una gran revelación, pero tienen el valor de venir del Pentágono. Confirman que EEUU oculta desde el 2004 información que ratifica la desastrosa gestión del conflicto afgano con su correlato de víctimas civiles, corrupción rampante y doble juego en el frente paquistaní. Nada que no se supiera, pero que EEUU y sus aliados quisieron mantener en secreto. Por todo ello, las informaciones difundidas por The New York Times, The Guardian y Der Spiegel son bastante más que la confirmación del secreto de Polichinela. Porque desnudan los argumentos oficiales de la guerra y el marco de referencia en el que se desarrolla; porque ponen en tela de juicio las explicaciones dadas por EEUU. Porque ponen de manifiesto un fallo general de seguridad que ha permitido filtrar una documentación que se suponía encerrada bajo siete llaves. Para los sistemas democráticos la filtración tiene efectos regeneradores. La quiebra de la seguridad nacional invocada por el Gobierno estadounidense es poco convincente: confirmar a la opinión pública lo que todo el mundo intuía no pone en riesgo nada que no lo estuviera antes.



Fuente: Editorial del Periódico de Aragón.

sábado, 24 de julio de 2010

Una cuestión de confianza.



No lo tenía fácil el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en su primera comparecencia pública en Cataluña después de la sentencia del Tribunal Constitucional (TC) sobre el Estatuto . No tenía fácil su intervención en el foro Tribuna Barcelona y, sin embargo, superó el envite. En primer lugar, Zapatero resucitó su visión más pura de la España plural, hasta el punto de colocarla entre las tres concepciones más destacadas de su pensamiento político, equiparada al valor de la democracia y a las políticas de igualdad y de defensa de los desfavorecidos. En este sentido, consciente de que su política social está a merced del tijeretazo, volvió a defender con determinación la política de ajuste para regresar al crecimiento y para cambiar el modelo económico que ha llevado a España a la recesión. Pero, al margen del discurso económico, la expectación se centraba en lo que Zapatero pudiera decir sobre la sentencia del TC y el desarrollo del Estatut recortado. En este aspecto reafirmó la posibilidad de regular mediante leyes las cuestiones que el TC ha considerado que no cabían en el Estatut, pero sí en otros ámbitos. Estas son las intenciones.



Fuente: Editorial del Periodico de Aragón. 

jueves, 22 de julio de 2010

Los nueve votos, que cambiaron esta década pasada.


Parafraseando a Ernest Hemingway, que escribe un su famosa novela 'Fiesta' lo siguiente: "Comimos en Botín, en el comedor de arriba. Es uno de los mejores restaurantes del mundo". Allí justo, pasando un poco mas de las tres y media de la tarde de un 22 de julio de hace 10 años, nos llego la noticia de que José Luis Rodríguez Zapatero, había derrotado a Pepe Bono, por tan solo 9 votos de diferencia. Inmediatamente después de la sorpresa generada, pues la victoria de Bono parecía clara, los que allí estábamos salimos disparados hacia el palacio de congresos para vivir una situación tan inesperada como expectante.
Y como pudo darse ese resultado en principio sorpresa, pues justamente por dos motivos principales el apoyo catalán, ceñido en la relación Zapatero-Maragall, y la ruptura de la disciplina de voto de Andalucía. Donde Manuel Chaves, que lideraba la federación que aportó más delegados al congreso al tiempo que encabezaba la gestora que dirigió la transición, había apostado inicialmente por Bono, como la inmensa mayoría de los notables del partido, pero acabó dando libertad de voto a los suyos después de recibir un mensaje de Felipe González: "Quizás nos hemos equivocado de candidato".
Con todo, puestos a identificar los nueve votos que decantaron el resultado, habría que buscarlos entre los guerristas, que repartieron los suyos entre su candidata, Matilde Fernández, y Zapatero, guiados por el objetivo prioritario de evitar el triunfo de un Bono que les atemorizaba.
Tras su elección como secretario general, Zapatero nos dijo a los delegados al 35º congreso: "Os convoco a una nueva esperanza, la esperanza del 2004". Y la hizo realidad. En el tiempo récord de una legislatura, llevó al PSOE desde la oposición al poder.



miércoles, 21 de julio de 2010

El TC y el aborto.



La decisión del Tribunal Constitucional (TC) de rechazar la suspensión cautelar de la nueva ley del aborto, solicitada por el PP en su recurso de inconstitucionalidad, se atiene escrupulosamente a las disposiciones que pautan el funcionamiento y las atribuciones del TC. Y, entre estas, está específicamente excluida la posibilidad de que el tribunal suspenda cautelarmente una ley aprobada por el Parlamento. Decidir lo contrario hubiese significado una modificación de hecho de las normas reguladoras del TC, que nadie ha impugnado, algo a lo que estaba sorprendentemente dispuesta la minoría de magistrados que han dado su apoyo a la petición del PP.
El partido recurrente debió haber dado por descontado que la suspensión cautelar era inviable, lo cual induce a pensar que lo que en realidad perseguía era actuar ante el TC con el mayor grado de dramatismo posible. Suponer que los abogados del PP, con Federico Trillo a la cabeza, estimaban posible la suspensión es tanto como imaginarles tocados por una ingenuidad incompatible con la implacabilidad de su praxis.



Fuente: El Periodico de Aragón.

jueves, 15 de julio de 2010

Y a Mariano le salio la nuez "cuca".


Parece que a Mariano el viento a favor le sienta fatal, en el debate del estado de la Nación, parecía que iba a pasar por encima de Zapatero como un tsunami. Es cierto que en mucho tiempo y en un debate de esta naturaleza parecía que se impondría al presidente del gobierno. Y de echo su espiche irónico hasta la saciedad, y menos tosco que otros anteriores parecía anunciar que doblaría la cerviz de un presidente que estaba mas solo que nunca, según se había anunciado por casi todos los medios de comunicación.
Pero mira por donde, una vez que Mariano se descalza pidiendo elecciones anticipadas, y con sus diputados prácticamente en éxtasis, Zapatero sale a los “medios” y se viene arriba y de que manera, consigue reducir el discurso del jefe de la oposición a una mera argucia para alcanzar el poder a cualquier precio, deja bien sentado que Mariano, al revés que sus homólogos europeos, no quiere arrimar el hombro para salir de la crisis y además a sido prácticamente un “colaborador necesario” de los especuladores económicos y de los mercados mas sórdidos.
Zapatero ha compuesto por la tarde un discurso honesto y realista, dejando claro la necesidad de remar hacia delante y ha puesto encima de la mesa su voluntad negociadora para sumar esfuerzos, tras haber tenido que tomar duras decisiones que afectan a una gran parte de ciudadanos, y tener que emprender nuevas reformas que garanticen nuestro estado del bienestar. Rajoy por el contrario a dejado clara su estrategia, no colaborar en nada, y esperar que el desgaste de los socialistas lo lleve a la Moncloa, a que precio, no se sabe o le da lo mismo, no ha aportado ni una estrategia ni una razón de su alternativa, seguramente porque no la tiene, y además en el asunto del estatut, Zapatero se lo ha comido con patatas.
Por tanto, es claro que Zapatero debe a base de convicción recuperar la credibilidad que sin duda haya podido perder tras estos duros meses, pero solo explicando como hoy la situación real y dejando claro que los intereses de España están por encima de los suyos, puede ayudar al País. Además es de esperar que las medidas que viene adoptando afirmen la suspirada recuperación de nuestra economía. Si actúa así la opinión pública puede entenderlo y los socialistas podamos seguir defendiendo desde el gobierno un País mejor para todos.


lunes, 12 de julio de 2010

Cuando fuimos campeones.


En fin ganar un trofeo deportivo de prestigio, es siempre un hecho histórico. Que lo gane España pertenece al género de lo milagroso. Pero este año si, este año ha habido milagro. Una generación de futbolistas seguramente irrepetible nos ha llevado directamente a la gloria. A todo un país, a los buenos a los malos y a los regulares. El colorido de nuestras calles y plazas, de estos días tardara en verse, y además de una forma tan espontánea.
Ningún otro “opio” hace tanto efecto como el del fútbol, la gente perdemos hasta la cabeza, durante los últimos noventa minutos de la copa de Sudáfrica, se ha sufrido mas que con cualquier otra quimera colectiva. Pero gente de toda condición se ha visto acongojada con la dureza Holandesa y sus ataques por la banda del tal Robben. Se ha sufrido de lo lindo, pero por primera vez en una gran cita se veía que se podía ganar, el agobio era el de que en una final todo puede pasar, no el de que tuviéramos inferioridad de ninguna clase, ni los jugadores ni los espectadores españoles, sabíamos que podíamos ganar y así ha sido. Con sufrimiento pero con gloria y con el mejor fútbol del momento. Al margen de a los que les guste el fútbol y a los que no, a los que lo politizan y a los que no, a los que lo viven y a los que no, a los que nos gusta el estallido de color y de entusiasmo colectivo y ese rebrote de autoestima y a los que no, este año hemos sido Campeones del Mundo, y eso no es moco de pavo.

domingo, 11 de julio de 2010

Mucho más que un Mundial de Fútbol.


El papel de España en el Mundial de Fútbol ha alcanzado una dimensión que desborda lo deportivo y, al convertirse en gran fenómeno social, va a tener claras y positivas implicaciones políticas y económicas, sobre todo si La Roja gana la final de hoy y se alza con el título.
Los éxitos de la Selección española han desencadenado una nueva identificación de la ciudadanía con sus símbolos nacionales, ha reducido el impacto de la crisis política y, según todos los expertos, contribuirá a impregnar de optimismo a los consumidores y a crear mejores referentes de un país sumido desde hace tiempo en la depresión y la desconfianza. Sí, es sólo fútbol; pero puede ser mucho más, puede reparar nuestra autoestima e impulsar nuestra imagen y nuestra marca.
Llegar a la final de hoy ha sido posible gracias a una nueva generación de futbolistas en la que el talento se ha aliado con una actitud colectiva serena, solidaria y competitiva. Después de décadas de frustraciones, la contradicción existente entre los éxitos de los equipos locales españoles y el fracaso de la Selección nacional en las competiciones internacionales ha saltado por los aires al emerger un combinado, La Roja, con una nueva personalidad y una ambición sin límites. Esta tarde, la final podrá decantarse, o no, por España (¡ojalá que sí!), pero en cualquier caso se habrá producido el milagro de que todo un país se esté reconciliando consigo mismo, se reconozca en su bandera y sus colores, confraternice frente a los televisores y afronte con mejores perspectivas sus problemas.
Este soplo de optimismo y autoconfianza va a resultar esencial a medio plazo para abordar serenamente retos que están ahí y que en los últimos meses han atenazado nuestras energías y nos han llenado de temor. Ninguna victoria futbolística remediará los efectos del ajuste, que sigue en marcha, o la crisis de Estado que se viene manifestando a diversos niveles. Pero hay algo indudable: se ha formado una actitud ciudadana más dinámica, más activa y más consciente de las posibilidades de este país. La normalidad que refleja el talante de del Bosque, la pasión de Villa o de Puyol y los reflejos de Casillas se proyectan sobre una sociedad que necesitaba imperiosamente estímulos y buenas noticias.
El fútbol es sólo un entretenimiento de masas y un negocio global. Pero también puede ser, como estamos viendo, el vehículo de las esperanzas y las ilusiones de un pueblo que hoy sumará sus energías a las de ese grupo de deportistas geniales que han convertido el color rojo en la nueva expresión de la esperanza.







Fuente.: Editorial del Periódico de Aragón.

jueves, 8 de julio de 2010

Rajoy se toma un respiro.



Parece ser que Mariano Rajoy ha decidido dejarse ir. ¿Qué quiere decir esto? Según unos, quiere decir que ha considerado que ya ha hecho lo suficiente para obtener el poder y que el fruto seco del actual Gobierno caerá directamente en sus manos sin el menor esfuerzo añadido al realizado hasta ahora, por lo que lo mejor es quedarase quieto. Según otros, que lo que consideró es que se ha pasado y que la insistencia en una política de oposición basada en el deterioro de la imagen no solo del Gobierno sino también la economía española e incluso del propio Estado y de sus instituciones más representativas, no podía acarrearle, en el futuro, más que la reprobación de un electorado harto de sentir devaluada su confianza en las instituciones democráticas, depauperada hasta la exasperación la debida confianza en sí mismo y en los instrumentos de los que la sociedad civil dispone para hacer frente a las situaciones de crisis o de emergencia nacional.
Sobre esta segunda opción viene a incidir el consenso internacional habido respecto de la política desarrollada por el presidente Zapatero en las últimas semanas. Se trata esta de una valoración, la expresada por los gobiernos, los gobernantes y las instituciones extranjeras, sobre las últimas medidas de la política anticrisis arbitradas por el presidente del Gobierno español, que supone una desautorización implícita de la de oposición seguida por Mariano Rajoy.
LA OPOSICIÓN a la política de un Gobierno democrático ha de regirse por reglas y normas de obligado cumplimiento a no ser que se quiera conducir al país a un estado de cosas que acaben por ser lamentadas, cuando no corregidas, por la mayoría del electorado. En el caso de existir un problema de terrorismo político, la oposición, salvo flagrantes casos de incursión fuera del ámbito de la legalidad constitucional, debe apoyar al Gobierno y, en caso de estar en desacuerdo, procurar ganar las elecciones para aplicar la suya propia, preferiblemente distinta de la criticada.
EN EL CASO de la política internacional, la opinión no puede deteriorar la seguida por su Gobierno sin que ello afecte a la credibilidad del país en los foros extranjeros e incluso al propio prestigio del Estado. Si a esto se añade que, en una situación de crisis económica y de valores como la que atravesamos, la oposición se ocupa decididamente, llevada de sus legítimos intereses de partido, en mermar la confianza de los ciudadanos en sus propias capacidades colectivas y de paso arrastrar a la opinión internacional a situarse en unos territorios de dudas y vacilaciones críticas sobre la realidad económica española, es lógico que esa factura acabe a cargo de esa oposición, ciega por el afán de gobernar al coste que sea preciso, y, esa factura, acabe por ser extendida en una celebración electoral, único medio democrático de ser pasada al cobro. La consciencia de que esto haya podio resultar efectivamente así, parece ser que es la que le ha indicado a la oposición que lo mejor que puede hacer su líder es dejarse ir y esperar a que rinda sus frutos el perfecto trabajo de corrosión realizado hasta ahora. Si los rinde, claro.
No otra cosa es lo que indica una de las últimas encuestas realizadas. En ella, el 83% de los empresarios desaprueban la gestión que hasta ahora ha realizado el presidente del Gobierno al tiempo que el 76% de ellos desaprueban también la gestión que Mariano Rajoy ha realizado de su política de oposición; de forma que el 80% de los empresarios, en un alarde del pragmatismo que les es propio, por no decir consustancial, opina que no se deben convocar elecciones y proceder al relevo del Gobierno, sino que será suficiente con arbitrar los debidos cambios en el Ejecutivo; unos cambios que permitan salir de la crisis por el camino recientemente emprendido.
He aquí cómo lo que durante meses se ha venido comentando en este mensual encuentro acaba tomando forma. Era necesario que el líder de la oposición se tomase un descanso en su carrera hacia la Moncloa. Su aspecto actual es el de quien sale disparado dispuesto a batir el récord de los 400 metros vallas y, cuando se acerca a la curva de los 200 es advertido de que no, de que de lo que se trata es de batir el de los 800 pero, cuando está llegando a ellos, recibe un nuevo aviso conminándolo a seguir hasta los 3.000 obstáculos para, finalmente, tener que contemplar, angustiado, cómo sus colaboradores, compungidos, reconocen que no, que ni los 400, ni los 3.000, que lo que se está corriendo es una maratón y que hay que tomarse un respiro.
ESE RESPIRO PUEDE puede retirarlo de la carrera, o no, pero juega a favor de una realidad que se había considerado inocua cuando no olvidada. La de que hay más competidores y que, de entre todos ellos, el presidente del Gobierno da la impresión de estar empezando a superar lo que Mariano Rajoy, gran aficionado al ciclismo, debe conocer muy bien: la pájara; ya saben, la desorientación, el desamparo y el agotamiento que invade a los ciclistas subiendo los altos picos en las etapas de montaña. Aún queda mucha etapa. Mucha carretera por delante.



Fuente: El Periódico de Aragón, Alfredo Conde.

miércoles, 7 de julio de 2010

Juego antidemocrático. La insumisión del PP ante la ley del aborto es un pésimo ejemplo y una grave irresponsabilidad.


Es un pésimo ejemplo y una grave irresponsabilidad el espectáculo que está ofreciendo el Partido Popular a cuenta de la nueva ley del aborto. No es la primera vez en que el principal partido de la oposición se sirve del Tribunal Constitucional para intentar imponer sus posiciones derrotadas en sede parlamentaria; al contrario, empieza a ser una penosa costumbre. En los últimos años, el partido de Mariano Rajoy ha dado una vuelta de tuerca a su estrategia oponiendo una resistencia pasiva, cuando no insumisión activa, a normas aprobadas por los representantes de la soberanía popular cuando no han tenido su apoyo. Los ejemplos de la ley contra el tabaco y de dependencia son los más evidentes. Ambas normas y, sobre todo, sus beneficiarios potenciales, sufren el boicoteo de los populares en algunas de las comunidades en las que gobiernan, como Madrid o la Comunidad Valenciana.
Ahora le ha llegado el turno a la ley de plazos que entró oficialmente en vigor este lunes, un asunto en el que el PP muestra en toda su crudeza la medida de su incoherencia y su tibia convicción democrática. El presidente de Murcia, Ramón Luis Valcárcel, cree que no hay razones para acatar la nueva ley porque "todavía no está en su punto final" y la portavoz de Igualdad del partido, Sandra Moneo, asegura "comprender las dudas de aplicar una ley tan manifiestamente inconstitucional". ¿Han calibrado ambos políticos qué sucedería si cundiera su ejemplo por parte de cualquier partido ante la aprobación de leyes que no les gustan? Otros dirigentes se han manifestado decididos a cumplir la ley a la espera de que el tribunal suspenda cautelarmente su aplicación o la declare inconstitucional. Unos y otros transmiten una idea peligrosa y errónea del funcionamiento de las instituciones democráticas.
El problema clave no reside en la torpeza verbal de políticos de segunda fila o en una aplicación condicionada a lo que decida un tribunal que, por otra parte, se halla diezmado y desestabilizado por la obstrucción permanente a que el PP (y en parte el PSOE) le tiene sometido. Aunque Sáenz de Santamaría se curó en salud y recordó que la ley está en vigor y hay que aplicarla, el problema esencial es la complicidad de la cúpula del partido que aspira a reconquistar La Moncloa al no desautorizar con contundencia a los insumisos. El PP contenta así a sus amplias bases evitando estridencias que molesten a los más moderados y satisfaciendo a los más reaccionarios con políticas de boicoteo o insumisión a normas sociales que nos equiparan con el resto de los socios europeos.
No es solo la nueva ley del aborto la que está en peligro. La estrategia del PP es una carga de profundidad que socava los principios sobre los que se asienta nuestra convivencia democrática. Y más cuando este partido no deroga las leyes que tanto le molestan cuando alcanza el poder, en prueba evidente de que las rebeliones en su seno son una mera arma arrojadiza en su estrategia de oposición; aunque sea a costa de erosionar la calidad de la democracia.



Fuente.: Editorial del País.

lunes, 5 de julio de 2010

Por fin, en semifinales.


La selección española de fútbol ha logrado un hito 60 años después de la mejor clasificación en un Mundial (cuarta en 1950). El partido contra Paraguay no fue de calidad, pero sí de infarto y pone a España en una semana crucial con la semifinal contra Alemania y con la sólida perspectiva de una final que se convertirá en la mayor hazaña. Con los mismos mimbres que llevaron a La Roja a conseguir la Eurocopa del 2008, se ha apostado por un fútbol valiente, de toque y posición, de los más atractivos de la competición, y España está avalada por el trabajo a conciencia de un entrenador serio y ponderado, y con la aportación de unos jugadores que son la mejor generación de la historia. La euforia que ha desatado la selección se ha consolidado también como una alternativa plausible a las antiguas bravatas que impedían más querencias sentimentales. Esta España moderna y atractiva, con futbolistas comprometidos, de procedencias diversas y con una misma fe, ha sido el trasunto deportivo de una España posible y plural. Hoy debe aplaudirse una manera de entender este deporte que debería ser también una manera de encarar la convivencia.



Fuente.: Editorial del Periódico de Aragón.

jueves, 1 de julio de 2010

Agua de Yesa en los grifos zaragozanos.


La llegada de agua del pantano de Yesa a los grifos de Zaragoza y alrededores marcará un antes y un después en la calidad de un suministro que durante años ha sido objeto de innumerables críticas. Un 60% menos de cal, un 90% menos de sulfatos, cloruros y sodio, menos cloro... el cambio debe ser notable, habida cuenta de que a lo largo de los últimos decenios en la capital aragonesa se ha dispuesto de un agua excepcionalmente dura, cuya carga de sales y minerales cegaba tuberías, destrozaba los electrodomésticos y, según algunas estadísticas, incrementaba el número de cálculos renales. No era menester análisis alguno para percibir la mala calidad del líquido que salía por el grifo; bastaba con la vista, el olfato y el tacto.
Caben pocas dudas respecto de la mejora que viene. Pero esta compleja operación también suscita dudas. De un lado están los científicos que advierten de que del Canal o de Yesa, el agua llegará a nuestros hogares tal haber recorrido diferentes cauces y tuberías y tras haber sido sometida a tratamientos de potabilización, lo que elimina de entrada esa fantasía según la cual el grifo nos ofrecerá un producto de manantial. No va a ser así. Otra incógnita tiene que ver con el coste del nuevo suministro. El equipo que gobierna el Ayuntamiento zaragozano (PSOE-PAR) asegura que el incremento de las tarifas será pequeño pero las cuentas no acaban de estar claras, como ayer mismo advirtió el portavoz de CHA en el Consistorio.
A nadie se le oculta que traer agua desde Yesa hasta Zaragoza y alrededores representa asimismo un fracaso en la gestión de los caudales que circulan mucho más cerca de la capital, e incluso en la ciudad misma. Si tres ríos y un canal no son capaces de ofrecer un suministro de calidad es porque por sus cauces fluye un líquido cuya naturaleza resulta difícil de describir. Sin embargo, ésa es la única reserva disponible hasta tanto se produzca el recrecimiento de Yesa (obra a la que tampoco le faltan reparos). Los regantes que utilizan dicho pantano han logrado imponer sus intereses y reservarse 60 hectómetros cúbicos. De esta manera mientras llueva habrá agua para todos, pero si llega un periodo de sequía los zaragozanos tendrán que volver a la vieja captación del Canal.
Con eso y con todo, la llegada del agua de Yesa es una buena noticia. Supone una mejora largo tiempo esperada. Zaragoza y su entorno han dado un importante paso adelante en la calidad de vida que ofrece a sus vecinos.



Fuente.: Editorial del Periódico de Aragón.