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Sobre la reforma del modelo de Policia Local en Zaragoza.

jueves, 25 de febrero de 2010

MITIN DEL PSOE EN ZARAGOZA.

ESTE PROXIMO 27 DE FEBERO, SABADO A LAS 10,30 HORAS, EN EL HOTEL IBERUS.


INTERVINIENTES:




Javier Lamban Montañes, Secretario General del PSOE de Zaragoza.




Marcelino Iglesias Ricou, Presidente de Aragón.



Jose Blanco Lopez, Vicesecretario General del PSOE.


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martes, 23 de febrero de 2010

Guevara y Allende.

En un determinado momento de su vida, Guevara abandona el despacho del ministro y su mesa de trabajo para marcharse a Bolivia, donde organiza un destacamento de guerrilla. Muere siendo el comandante de ese destacamento.
Allende, al contrario, muere defendiendo su mesa de trabajo, su despacho de presidente, del cual sólo lo sacarían –como siempre había dicho– en un traje de madera.
Aparentemente, pues, se trata de dos muertes muy diferentes, pero en realidad esa diferencia no estriba más que en el lugar, el tiempo y las circunstancias. Tanto Allende como Guevara sacrifican su vida por el poder del pueblo. El primero defendiéndolo, el segundo luchando por conseguirlo. La mesa de Allende sólo es un símbolo, al igual que lo son las botas de campesino que calza Guevara.
Hasta el último momento los dos están convencidos de haber elegido el más justo y acertado de los caminos. Para Guevara, es el de la acción armada. Y se sabe que ésta no puede saldarse sin víctimas. Para Allende, es el camino de la lucha política. Él quiere evitar víctimas cueste lo que cueste.
Los dos eran médicos. Guevara, cirujano; Allende, internista. ¿Influyó tal cosa en sus actitudes? Al elegir una profesión, la persona se guía por una serie de motivos psicológicos. Indudablemente, pero ¿también fue así en este caso? No lo sé. Los tiros que acaban con la vida de Guevara y de Allende no se disparan desde un escondite. Los dos aceptan su muerte conscientemente, a sabiendas de que llega. Cada uno de ellos puede salvarse, tiene su oportunidad, tiene tiempo. Entre la captura de Guevara herido y su ejecución transcurren veinte horas. El coronel Zenteno le promete que conservará la vida si consiente en comparecer ante un tribunal como acusado. Guevara rechaza la propuesta. Maniatado, permanece sentado en el suelo de tierra de la escuela rural de Higueras y calla, se niega a hablar. Le duele el muslo abierto por el balazo, le duelen los forúnculos, le asfixia el asma. Quizá ni siquiera se da cuenta del momento en que en la ventana aparece un sargento que aprieta el gatillo de su metralleta.
Allende dispone de ocho horas. Por la mañana se entera de que hay un avión esperándolo, que puede ir donde quiera, a condición de que dimita, de que abandone su puesto. Pero no lo hará. Todavía ayer era un señor mayor, de rostro cansado y preocupado, ya grave , ya bonachón, vestido siempre con sofisticada elegancia. Hoy rebosa en nuevas energías, en una fuerza y una vitalidad que asombra a todo el mundo: dispara, dicta órdenes, lidera su última batalla. Pasan las horas. A su alrededor hay muertos y heridos. También él está herido. Pero el pulso sigue firme, la metralleta no falla la diana. El ejército irrumpe en el Palacio. En uno de los salones, en medio del humo, el polvo y el olor a quemado, seguirá disparando hasta el final un hombre bajo, aunque robusto, cumplidos con creces los sesenta, con casco de minero y jersey de cuello alto: el presidente de la república.
En la manera en que mueren Guevara y Allende hay una implacable determinación, una inexorabilidad conscientemente escogida, una tremenda dignidad. En esas últimas horas, todo lo que podría llevar a la salvación queda rechazado: regateos, tejemanejes, compromisos, rendición o huida. El camino, ya despejado y recto, no lleva sino a la muerte.
Tanto una como otra, sus muertes son un lance de honor, un desafío. Un deseo de manifestar públicamente la justicia de sus convicciones y una disposición, más allá de toda vacilación, a pagar por ellas el máximo precio. Me veo obligado a irme, pero no me voy del todo, no por completo, no para siempre. Se tienen que ir: esto lo saben los dos, llevan tiempo preparándose para ello. Guevara se despide de Fidel, de sus padres y de sus hijos en unas cartas escritas meses atrás. Allende empieza su último y trágico día despidiéndose de sus hijas y, en un discurso radiado, del pueblo. A partir de entonces los dos se quedarán a solas con el destino, rodeados por un puñado de hombres que los seguirán hasta el final. Seguir hasta el final: ésta será la idea que los acompañará durante el resto de las horas que les quedan. Hasta el final actúan, no tienen tiempo, están ocupados en sus cometidos.
Siendo un muchacho, Guevara viaja por el Amazonas en una balsa, quiere atravesar toda América Latina en bicicleta. Va a Bolivia por mor de una revolución, va a Guatemala por mor de una revolución, finalmente llega a México, que, tiempo atrás, también había sido escenario de una revolución. Allí conoce a Fidel Castro y juntos organizan el desembarco guerrillero en Cuba. Al alcanzar la costa caen en una emboscada. Es el 2 de diciembre de 1956. De los ochenta y dos milicianos sólo una docena queda con vida. Ni siquiera todos van armados con un fusil. Guevara está herido. Y aquella docena de hombres empieza la mayor epopeya de la historia reciente de América Latina.
La naturaleza inquieta de Guevara no para de empujarlo hacia delante, pero la suya es una inquietud dirigida, su energía se concentra en la causa revolucionaria.
Toda su vida es una constante búsqueda de un campo de batalla.
Nacido en 1928, muere a los treinta y nueve años. Pertenece a esa generación de jóvenes latinoamericanos que, tras levantarse en armas, en los años cincuenta se alzan con su primera y maravillosa victoria. A partir de ella se creerán que la historia enseguida, y siempre, se pone del lado de las causas más nobles. Muchos han pagado por esa fe con sus propias vidas. Estaban convencidos de que las masas no hacían sino esperar una señal, de que el barril estaba lleno de pólvora y de que bastaba con una sola chispa. Y, según ellos, esa chispa no era otra cosa que un destacamento de guerrilleros entregados a la causa, dispuestos a todo. Poco a poco se les unirían voluntarios y el destacamento se convertiría en un ejército popular que tomaría el poder y haría la revolución.
Guevara crea un destacamento así en Bolivia y empieza a combatir. Espera la llegada de voluntarios, sobre todo campesinos. Pero los campesinos no se le unen. Un campesino apellidado Rojas denuncia, condenándolos a la muerte, a trece hombres del destacamento de Guevara. El oficial del ejército le paga por ello cinco dólares, a los que añade una barra de chocolate. En su Diario, Guevara menciona a cada momento lo difícil que le resulta entenderse con los campesinos. Pero no es de extrañar. Él proviene de una familia burguesa argentina, es blanco y habla en español. En cambio el campesino al que espera es indio, sólo habla quechua y desconfía de los blancos, que lo han explotado durante siglos. Ese campesino de la desértica y olvidada provincia boliviana –que está tan alejada de la civilización moderna como la luna de la Tierra– no quiere luchar contra la corrupta dictadura del presidente Barrientos, porque ha oído decir que hace algún tiempo dicho presidente se presentó en una aldea y regaló a todo el mundo un par de zapatos. Los zapatos son el gran sueño de los campesinos. ¿Qué les pueden ofrecer los guerrilleros?
Además, los guerrilleros han llegado de la ciudad o de otros países. En cambio los soldados que los combaten son chicos de las aldeas vecinas. Indios que hablan quechua. Cierto que los oficiales son hombres blancos y han recibido instrucción en academias norteamericanas. Pero el ranger raso es hijo de campesinos, nacido y criado en sus mismos pagos. En ese territorio desértico, yermo y pedregoso en el que los guerrilleros se pierden a cada momento y nunca están seguros de si van en la buena dirección, los soldados se sienten como el pez en el agua. Conocen cada piedra, cada quebrada. Allí habían jugado de niños, por aquel sendero iban a buscar agua.
Alrededor del destacamento de Guevara se estrecha el cerco de la muerte. Hambrientos y exhaustos, los hombres libran una batalla desigual en la que quedan derrotados. Es soleado y muy caluroso el último día del Che.
La vida de Salvador Allende discurre por otra vía. Aunque también entregada a la causa, es una vida ordenada, regular, sin sacudidas. A sus veintinueve años, Ernesto Guevara lidera el frente guerrillero en Sierra Maestra, tiene el brazo en cabestrillo y ha burlado la muerte en más de una ocasión. A sus veintinueve años, Salvador Allende se convierte en diputado al Parlamento y los amigos le auguran una carrera vertiginosa. Tiene treinta y un años cuando se hace cargo de la cartera de ministro de la Salud en el gobierno del radical Aguirre Cerda. Ingresa en una logia masónica. Funda el partido socialista. En 1945 es senador. Cuatro veces es candidato a la presidencia de la república: en 1953, 1958, 1964 y 1970. En veinte años es el único candidato de la izquierda a este cargo. Toda la vida de Allende transcurre en Santiago, en el Parlamento, o en las provincias chilenas, adonde lo llevan sus largas campañas electorales. El Parlamento de Chile: un edificio gris y feo, situado en el centro de la ciudad, calle de la Catedral. Aquí tiene Allende su despacho de senador. Estanterías desde el suelo hasta el techo, y en ellas, docenas de volúmenes de leyes y enmiendas a esas leyes, mil veces estu-diadas, corregidas y aumentadas. En este edificio, Allende trabaja y lucha treinta y tres años, primero como diputado, después como senador. El edificio forma su mentalidad legalista, su perfecto dominio del derecho, de la constitución, de la ley. De todos modos, la izquierda chilena siempre ha sido una acérrima defensora de la Constitución y del Parlamento burgueses. Sólo aparentemente es una paradoja. La Constitución y el Parlamento garantizaban a la izquierda la libertad de actuar dentro de la legalidad, le brindaban la posibilidad de llevar su lucha política abiertamente. En 1969, durante el mandato del presidente Frei, el general Roberto Viaux quiso dar un golpe de Estado y clausurar el Parlamento. Fue precisamente la izquierda la que lo salvó, la que salvó ese mismo Parlamento que durante el mandato presidencial de Allende se convertirá en el principal centro de oposición, provocación y sedición. Pero Allende, que durante toda su vida ha construido la autoridad del Parlamento, una vez jurado el cargo de presidente, no lo disolverá aun a precio de perder el poder y la vida.
A menudo se oye la pregunta de por qué Allende no armó al pueblo y no empezó una guerra civil.
Distribuir armas a gran escala era imposible, porque en Chile el servicio de espionaje interno está en manos del ejército, el cual se habría enterado enseguida de cualquier traslado de partidas de armamento, de la formación de destacamentos populares, de su instrucción, etcétera. Tal cosa sólo habría acelerado el golpe. Además, Allende sabía que se trataba de un ejército moderno, con enorme potencia de fuego y que llamar a luchar contra semejante fuerza a un pueblo mal armado habría supuesto cientos de miles de víctimas, el derramamiento de sangre de la mitad de la nación.
En su rechazo a la guerra civil Allende también se guía por un importante principio moral. Cuando tomaba posesión de su cargo, él, el primer presidente popular de Chile, juró respetar la constitución. Y la constitución obliga al presidente a hacer todo lo posible para evitar el estallido de una guerra civil.
Allende desea preservar la honestidad ética.
De la misma manera se comporta Guevara.
Su destacamento no para de capturar prisioneros, soldados rasos y oficiales, a los que suelta enseguida. Desde el punto de vista militar, comete un grave error: los prisioneros no tardan en informar del lugar en que se encuentra el destacamento, del número de sus miembros y de su armamento. Pero Guevara no fusila a ninguno. Estáis libres, les dice; nosotros, los revolucionarios, somos personas moralmente honestas, no vamos a ensañarnos con un adversario desarmado.
Este principio de honestidad moral es un rasgo característico de la izquierda latinoamericana. También es causa de sus frecuentes derrotas en la política y en la lucha. Pero hay que intentar entender su situación. Todo joven latinoamericano crece rodeado de un mundo corrupto. Es el mundo de una política hecha por y para el dinero, de la demagogia desenfrenada, del asesinato y el terror policial, de una plutocracia implacable y derrochadora, de una burguesía ávida de todo, de explotadores cínicos, de arribistas vacuos y depravados, de muchachas empujadas a cambiar fácilmente de hombre. El joven revolucionario rechaza ese mundo, desea destruirlo, y antes de que sea capaz de hacerlo, quiere contraponerle un mundo diferente, puro y honrado, quiere contraponerle a sí mismo.
En la rebeldía de la izquierda latinoamericana siempre está presente ese factor de purificación moral, un sentimiento de superioridad ética, una preocupación por mantener esa superioridad frente al adversario. Perderé, me matarán, pero jamás nadie podrá decir de mí que he roto las reglas del juego, que he traicionado, que he fallado, que tenía las manos sucias.
Tanto Guevara como Allende son los mejores exponentes de esta actitud, que es toda una escuela de pensamiento. La pregunta importante es: ¿su trayectoria revela un intento consciente de crear un modelo para generaciones futuras que tal vez vivirán en ese mundo por el que ellos luchan y mueren?
¿Acaso se puede responder a la pregunta de cuál de ellos tenía razón? La tenían los dos. Actuaron en circunstancias diferentes, pero el objetivo de sus actuaciones era el mismo. ¿Cometieron errores? Eran seres humanos, ésta es la respuesta. Los dos han escrito el primer capítulo de la historia revolucionaria de América Latina, de esa historia que apenas está en sus inicios y de la que no sabemos cómo evolucionará






Fuente: Ryszard Kapuscinski (1932-2007)

miércoles, 17 de febrero de 2010

Marx y Minsky frente a la crisis.


Cuando la economía capitalista entra en crisis no es porque una fuerza externa la golpea. Es porque algo no anda bien internamente. Pero ¿qué podría ser ese malestar endógeno? La pregunta no es trivial: el diagnóstico es clave para determinar las medidas para salir de la emergencia.
Hoy predomina la interpretación de que estamos en una crisis causada por la desregulación del sector financiero, bancario y no bancario. Este debilitamiento de reglas habría generado incentivos perversos a la especulación y la aceptación de riesgos desmedidos.
Por supuesto, cuando reventó la burbuja especulativa los sectores no financieros también se vieron afectados por el colapso en la demanda agregada. Por eso se han aplicado estímulos fiscales para reactivarla. Pero la narrativa oficial es que los sectores no financieros de la economía (agricultura, industria y servicios) iban bien hasta que pegó el coletazo de una crisis que nace en el sector financiero.
Eso es erróneo. Los problemas de la economía real están en la raíz de esta crisis y, mientras no sean encarados, la economía mundial seguirá sufriendo tropiezos y un día llegará una verdadera hecatombe.

En 1992, mientras los economistas oficiales cantaban loas al neoliberalismo, Hyman Minsky elaboraba su teoría sobre la inestabilidad financiera del capitalismo. Según este autor, en épocas de bonanza el optimismo lleva a empresas y familias a sobrestimar el valor de sus activos, a considerar que los buenos tiempos perdurarán y a asumir mayores riesgos.
Esto sucede en cada ciclo de negocios, pero el proceso culmina en un ciclo más largo que acaba por transformar el régimen regulatorio del sector financiero, sus mercados y hasta sus prácticas contables. La erosión de las instituciones que debían controlar la especulación y dar estabilidad termina generando la proliferación de esquemas financieros de alto riesgo, escasas garantías y grandes niveles de apalancamiento.
El modelo Minsky se queda corto. En él no hay cabida para los impulsos que desde el sector real conduzcan a la crisis. Es cierto que en los ciclos de negocios de la economía estadunidense a partir de 1980 los deudores y acreedores tomaron cada vez mayores riesgos y que a lo largo de ese periodo se erosionó el régimen regulatorio. Según esto, la crisis se debe a fenómenos psicológicos y a los incentivos perversos que favorecieron la especulación descontrolada. Los factores estructurales en las esferas (no financieras) de la producción quedan fuera de esta explicación.
En contraste, otras investigaciones revelan que entre 1973-1984 ocurrieron cambios importantes en la economía real de Estados Unidos y otras economías capitalistas. El más importante es que la tasa de ganancia comenzó a reducirse. Aunque hay diferencias entre sectores, los indicadores elaborados con diferentes metodologías no se equivocan: la tasa de ganancia se reduce en Estados Unidos, Alemania, Japón y otros países.
Esa caída en la tasa de ganancia desencadenó una ofensiva en contra de los asalariados desde la década de los setenta. Sindicatos y reglas laborales que habían mantenido una evolución favorable en los salarios y prestaciones fueron atacados en todos los frentes. La globalización neoliberal fue parte de ese ataque, generando fuerzas para deprimir más los salarios.
El resultado fue que los salarios se estancaron y el poder de compra de la clase trabajadora en Estados Unidos se debilitó. El sobrendeudamiento fue lo único que mantuvo el nivel de vida al que aspiraban las clases trabajadoras. Las burbujas especulativas mantuvieron el nivel de la demanda agregada que necesitaba la economía estadunidense.
Frente al descenso en rentabilidad, el capital se refugió en las finanzas. La ofensiva contra los asalariados y la expansión del sector financiero son dos caras de la misma moneda: la caída en la tasa de ganancia, un problema con raíces profundas en la evolución del capitalismo.
Aquí se escucha el eco del análisis de Marx que ha estado a la defensiva desde hace tiempo. El dogmatismo y varias dificultades teóricas, especialmente el llamado problema de la transformación de valores en precios de producción (planteado por Marx en el tomo III de El Capital), frenaron durante años el desarrollo crítico del pensamiento marxista. Hoy cobra fuerza la reflexión de corte marxista sobre la crisis, aunque siga pendiente la solución de varios problemas teóricos importantes.
En estos análisis se articula la evolución del cambio técnico, la competencia intercapitalista y el conflicto por la explotación y la distribución del ingreso en un edificio analítico coherente. Los aportes de Minsky, de la teoría de Keynes, y por supuesto Kalecki, se fusionan bien con estas interpretaciones marxistas. El punto central es que las raíces de la crisis están en la economía real y no sólo en la esfera de las transacciones financieras. La conclusión es clara: la economía de la globalización neoliberal (y no sólo su casino financiero) está mortalmente enferma y sus fundamentos deben modificarse radicalmente.






Fuente: http://nadal.com.mx

Desde la razón.

Llevo unos cuantos días oyendo mucho la palabra "tolerancia", así que acudo al diccionario de la RAE: "respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias". Está muy bien entonces el concepto de tolerancia, si bien inquietan algo los dos primeros significados de tolerar ("sufrir, llevar con paciencia" y "permitir algo que no se tiene por lícito, sin aprobarlo expresamente"): denotan que algo se tolera desde una situación de presunta superioridad del tolerante. (Repárese simplemente en "esto no se debe tolerar" o "esto no te lo tolero" o- "casa de tolerancia").
No todas las ideas son tolerables. Por ejemplo, las atentatorias contra los derechos humanos. Igualmente, sería ridículo afirmar que hay que tolerar la ley de la gravedad o que la vida está directamente vinculada a un código genético escrito en la molécula de ADN o que El Quijote fue escrito por Miguel de Cervantes Saavedra. Se trata de hechos probados, comprobables y accesibles a todos desde y por la razón. Una teoría científica o un dato racional no se toleran, sino se verifican o se refutan científica y racionalmente. Tolerables son las opiniones, creencias y costumbres existentes en un entorno donde mayoritariamente se opina y obra de distinta forma. El burka o comer perro o creer que el alma entra en el zigoto en el momento de la concepción o las corridas de toros son toleradas o no dependiendo del tiempo y del país en que se viva. Sin embargo, el cuidado y la educación de los niños, el derecho al trabajo o la condena de la tortura y la explotación infantil no pueden ser objeto de discusión sobre su tolerancia o intolerancia, pues forman parte de los derechos universales de la humanidad.
Impera la intolerancia cuando y donde la razón ha sido desterrada como principio rector universal, cuando y donde se renuncia a probar la validez de unas creencias y opiniones consideradas intocables o universalmente verdaderas por inspiración divina. No se es intolerante, por ejemplo, cuando uno se limita a constatar que dos grupos fuertemente enfrentados de cientos de millones de personas afirman que su dios respectivo, presuntamente creador del universo, se ha dedicado a dictar literalmente e inspirar sendos libros sagrados (Biblia y Corán, "palabra de dios") a sus respectivos pueblos elegidos, y a comprobar los errores científicos y las aberraciones inhumanas, discriminatorias y atentatorias contra los derechos humanos elementales allí existentes. No es intolerante el estupor al leer que el arcángel Gabriel conversó con Mahoma en su cueva, revelándole el Corán o que descendió para extraer del corazón de Mahoma un coágulo negro, lavarlo en un recipiente de oro y devolverlo purificado al tórax del profeta.
No es intolerancia la estupefacción ante la creencia de que un supuesto fabricante del universo se preocupa por las relaciones sexuales fuera de la pareja institucional, los preservativos, el prepucio, el disfrute sexual sin coito, comer cerdo, ingerir bebidas alcohólicas, la conservación de un tejido denominado himen, o trabajar el viernes o el sábado o el domingo, según los casos y los dioses. Desde la razón no es intolerancia cuestionar por qué quien dice hablar con extraterrestres es tenido por demente, pero quien afirma hablar con el creador del universo, que le atiende, cuida y escucha personalmente, es una persona cuerda y respetable.
Mil cuatrocientos millones de musulmanes creen fervientemente que tarde o temprano todos nos convertiremos al islam, que su gran deber es luchar denodadamente por ello, que se nos castigará terriblemente a los incrédulos y que los fieles disfrutarán en un Jardín maravilloso con distintos grados de bienaventuranza. Otros tantos cristianos creen que su dios es uno y son tres a la vez. Mahoma ascendió a los cielos sobre un caballo alado y Jesús de Nazaret también subió, aunque sin ayuda, tras haber resucitado. El arcángel Gabriel entregó a Abraham la Piedra Negra o Kaaba, un aerolito originariamente blanco, ennegrecido después por los pecados de los hijos de Adán. El 2 de enero del año 40, la anciana madre de Jesucristo se apareció entre ángeles a uno de los apóstoles en Zaragoza, antes de ascender también a los cielos, dejando una columna de jaspe como prueba de su visita, sobre la que estaba subida y encomendando la construcción allí de una iglesia. Desde la razón, la carga de la prueba corresponde a quien afirma la existencia o la verdad de tales hechos. Y mientras esto no ocurra, desde la razón no es intolerancia situar todo ello en el mundo de la mitología.
Se trata ciertamente de creencias tradicionales, respetables siempre que se tenga claro que pertenecen al ámbito privado de cada conciencia y de leyendas ancestrales. Las distintas opiniones y costumbres pueden convivir entre sí sobre el principio de una multiculturalidad asumida, en un marco universal, perteneciente a todos por igual, donde la ciudadanía, más allá de sus ideas y creencias, desde el patrimonio común de la razón, desde los derechos humanos universales, cuenta con un espacio común, publico: un Estado civil, aconfesional y laico.






Fuente: Antonio Aramayona en el Periodico de Aragón.

domingo, 14 de febrero de 2010

El Rey y el pacto contra la crisis.


Como ya hiciera en su último mensaje de Navidad, el Rey lanzó el jueves un llamamiento a los partidos para que lleguen a "grandes acuerdos" para superar las consecuencias de la crisis económica.
Pero esta vez Juan Carlos ha hecho algo más: está manteniendo una ronda de contactos con el Gobierno, los sindicatos y representantes del mundo económico para informarse de la situación y, en el ámbito de la función moderadora que le reconoce la Constitución, sugerir o estimular acciones que conduzcan al pacto que reclaman algunas fuerzas políticas y la mayoría de la opinión pública.
La reacción de incomodidad a la publicación por este diario de esos contactos, tanto del Gobierno como del principal partido de la oposición, indica, sin embargo, que ese pacto de Estado no es nada fácil. La vicepresidenta Teresa Fernández de la Vega elogió la intención del Rey de "arrimar el hombro", pero la enmarcó a continuación dentro de una obviedad: que es al Gobierno a quien compete "exclusivamente" la "responsabilidad" de "abordar acuerdos".
La reacción del PP fue aún más descorazonadora: tras mostrar su respeto ante el papel del Rey, trasladó la responsabilidad a José Luis Rodríguez Zapatero y, como viene siendo habitual, puso una condición previa antes de hablar de un posible pacto. Este entendimiento, dicen los portavoces del PP, solo será posible si el Gobierno cambia la política económica, lo que incluye bajar impuestos en lugar de subirlos.
POSTURAS IRRECONCILIABLES// Los dos grandes partidos siguen a la greña, en especial el PP, que considera que cualquier acercamiento en la política económica, hoy por hoy principal campo de batalla electoral, perjudicará sus expectativas porque el Gobierno capitalizará los resultados de una eventual mejoría.
Tampoco ayuda al pacto la actitud optimista sin remedio de Zapatero y su gusto por la confrontación, aunque en el terreno de los hechos sí que se ha producido, con el anuncio de la reforma de las pensiones y el plan de austeridad, un giro en la dirección que reclamaba la oposición.
Zapatero y Rajoy volverán a enfrentarse el miércoles en el Congreso en un importante debate sobre la política económica contra la crisis. Sería bueno que el Gobierno concretara su plan de austeridad y sus reformas y que el PP presentara su alternativa, incluyendo la explicación de cómo se reduce el déficit bajando los impuestos. Sería un buen momento y el mejor escenario para caminar hacia un pacto que ahora se antoja imposible.





Editorial del Periodico de Aragón.

viernes, 12 de febrero de 2010

Ejercicio responsable.

Los dirigentes de los países del euro tomaron ayer una decisión colectiva de gran calado: no dejarán caer en la suspensión de pagos a ninguno de sus miembros. Ni a Grecia ni a ningún otro. Esta voluntad política puede y debería salvar la primera crisis especulativa a la que se enfrenta el euro en su decenio largo de historia. Para ello, los ministros del eurogrupo saben traducirla en medidas concretas y eficaces. Supone, en todo caso, un giro en la deriva declinante y dispersa que la UE viene registrando desde hace años.
El compromiso sobre el papel es claro. Adoptarán "medidas decididas y coordinadas, si es necesario, para salvaguardar la zona euro en su conjunto". Y de efectos sustanciales, pues responde a todas las grandes incógnitas suscitadas en los últimos días. Quedan, pues, despejadas las dudas sobre si el nuevo Tratado de Lisboa permite o no una operación de rescate: la permite. Envía a los mercados una señal clara de que habrá reacción rápida para evitar desgastes: no es una anécdota menor a estos efectos que la reunión preparatoria de los ministros de Economía se desarrollase por videoconferencia. Y compromete a los socios a intervenir colectivamente y resolver el posible problema por sí solos, sin transferir responsabilidades al FMI, para desgracia de los euroescépticos, encabezados por Reino Unido.
Se engañarán los mercados si interpretan que la ausencia de mención a instrumentos concretos devalúa esa explícita voluntad política. Mal podía decidirse ya qué método de ayuda usar para un país en peligro, como Grecia, si éste aún no la ha solicitado. Los instrumentos pueden ser múltiples, desde el aval a la deuda del país débil hasta la compra de bonos (aunque no por el BCE), pasando por créditos del BEI o adelantos con cargo a los fondos estructurales. Pero tampoco conviene demorarse mucho.
Al mismo tiempo, los líderes han despejado otro peligro, la percepción de que un sistema genérico de ayuda y no ad hoc (como se prefigura) indujese a los Estados más incumplidores a relajarse. El apoyo rotundo a Grecia se condiciona a que haga "todo lo necesario" y más para cumplir sus compromisos de austeridad. No es un cheque en blanco, sino una severa exigencia, que ya está costando al Gobierno de Papandreu revueltas sociales.
El protagonismo de Francia y Alemania (y el perfil demasiado bajo de la presidencia española) apunta al poco deseable esquema del directorio europeo. Pero cuenta con el atenuante de que ambos países son los únicos capaces de encabezar hoy cualquier rescate. Los Veintisiete adoptaron otra decisión importante, impulsada por su presidente, el discreto Van Rompuy: un programa de política económica inmediata, con medidas selectivas en vez de enciclopédicas, y estímulos o premios vinculantes. Es una idea para avanzar hacia un gobierno económico común mejor que la inane retórica de los papeles preparados por la Comisión para sustituir a la fracasada Agenda de Lisboa.




Editorial del Pais.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Zapatero ante su reto más complicado.


"El liderazgo a veces supone elegir el camino más difícil", dijo José Luis Rodríguez Zapatero en su ultima visita a Estados Unidos, refiriéndose a la situación económica de España, "Éste no es un momento fácil", admitió, "hay muchos retos fundamentalmente económicos, [pero] sé que vamos a recuperar la fuerza por la que España es considerada y respetada en el mundo". Desgraciadamente no esperaba el Presidente del Gobierno tener que expresarse en esos términos en una visita tan importante como controvertida, ante la situación económica que esta atravesando nuestro país.
«Estamos seguros de que vamos a superar a Alemania y a Italia en renta per cápita de aquí a dos, tres años. De aquí al 2010 les podemos superar perfectamente. Igualar y superar ligeramente», esto afirmaba José Luis Rodríguez Zapatero en una entrevista en enero del 2007. Tres años después, y bajo su mandato en la presidencia de la Unión Europea los datos económicos sitúan a España a la cola de Europa en crecimiento del PIB y en desempleo. Zapatero se ha encontrado con la desgracia de que la primera y “última” oportunidad que presidirá la Unión Europea, ha coincidido con el momento más delicado e inseguro de la economía española de los últimos años. Además al asumir el turno se encuentra con que la mayoría de los estados europeos están gobernados por políticos de derechas. Solo el laborista Gordon Brown, que atraviesa sus propias dificultades políticas, ha alabado su capacidad de liderazgo para «llevar al primer plano de la agenda política los temas de empleo y crecimiento». Por tanto no es de extrañar que Zapatero haya vuelto su mirada hacia Obama, vista la poca ayuda que puede esperar de sus “colegas” europeos.
Por otra parte pero en relación con lo anterior, la clarísima batalla que los sectores económicos mas especuladores, están librando contra el euro, han metido sin quererlo ni beberlo al presidente en un enjambre de inesperados y durísimos ataques de la prensa económica no solo europea, sino también norteamericana. Diarios tan influyentes y “conservadores” como el Financial Times, el Frankfurter Allgemeine, el Wall Street Journal o semanarios como The Economist no solo han descalificado sus propuestas para la presidencia, si no que también han puesto la situación económica en España, a los pies de los caballos llegando a comparar nuestra situación económica -salvo en el paro, parecidísima al resto de las potencias europeas-, con Grecia y Portugal, en un claro acto de demagogia afín a los intereses de los mercados mas ambiciosos y nocivos.
Por todo lo anterior, el alud de críticas que agita al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero no ha pasado “desapercibido” en el PSOE. Por ello, su dirección ha planteado con urgencia una estrategia con el objeto de mejorar su imagen ante la opinión pública. La sensación de que todas sus acciones o declaraciones son objeto de reprobación en todo tipo de foros y medios de comunicación, han hecho cundir la alarma. Para no llegar a una situación límite, el partido debe hacer una doble función: explicar a la gente lo que hace el Gobierno, y recoger las opiniones y las demandas de la sociedad, la primera medida visible ha sido modernizar la página Web, además, ya se ha comenzado a trabajar con la vista puesta en las elecciones municipales y autonómicas de 2011, donde Zapatero debe liderar y ser un estímulo para la obtención de un buen resultado. Sin olvidar que Rajoy sigue estando peor valorado que el actual Presidente, un nuevo enfrentamiento entre Zapatero y Rajoy, que es a lo que se pueden reducir unas Generales, daría al actual presidente del gobierno muchas posibilidades de poder volver ha formar gobierno, también ayudaría que el ciclo económico mejorara como parece que sucederá a partir del ultimo trimestre de este año. Trimestre que representa otro gran reto para los socialistas, como son las elecciones en Cataluña, pero esa es otra historia.

martes, 9 de febrero de 2010

Garzón a tiro.

Como consecuencia de la querella que en su día presentaron “Manos Limpias” y “Falange” dos formaciones Ultraderechistas, ante el Tribunal Supremo, el Juez Garzón, esta en un tris, si la sala de lo Penal del Tribunal Supremo no lo remedia, de ser juzgado por prevaricación, delito por el que podría verse condenado a una pena de entre 12 y 20 años de inhabilitación, lo que, en otras palabras, significaría acabar con su carrera judicial. Ya en su momento el ponente de la resolución por la que se admitía ha tramite la querella fue el magistrado Adolfo Prego, quien hasta la última renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) desempeñó el cargo de consejero a propuesta del PP, además Luciano Varela fue el juez designado como instructor, quien a su vez fue el ponente de la resolución de la querella presentada por dos abogados contra Garzón por cobrar de una universidad de EE UU, entre marzo de 2005 y junio de 2006, y que ha sido archivada definitivamente por el Supremo.
Dentro de lo que podríamos definir como la venganza de los mediocres, Luciano Varela, enfrentado desde hace tiempo con Garzón, acusa con los mismos argumentos, que en su día Miguel Bernard -ex responsable de Fuerza Nueva- lo explicaba en los medios de comunicación, al juez de la Audiencia Nacional de prevaricar, es decir, de dictar resoluciones injustas a sabiendas de que lo son, al iniciar un procedimiento para la investigación y exhumación de las fosas del franquismo sin tener competencia para ello y en contra del criterio de la propia Fiscalía de la Audiencia Nacional. Recordemos que Garzón quería esclarecer las responsabilidades de los crímenes cometidos durante la dictadura. El juez acusaba al General Francisco Franco y a otros 44 miembros de sus Gobiernos y miembros de Falange de "delitos contra Altos Organismos de la Nación y la forma de Gobierno, y detención ilegal con desaparición forzada de personas en un marco de crímenes contra la humanidad". Por lo que respecta a la apertura de fosas de los represaliados por la dictadura, Garzón se inhibió en noviembre en favor de los 62 juzgados territoriales donde se encuentran enterrados los cuerpos, pero añadía que debían investigarse las desapariciones y las sustracciones de niños.
Aunque detrás de este asunto hay demasiados intereses, que fundamentalmente pretenden apartar de forma radical a Garzón de la investigación sobre la trama Gürtel, y al odio que genera la figura del llamado “juez estrella”, sería una cruel sarcasmo que quien decretó la detención de Pinochet y que ha instruido causas de crímenes contra la humanidad que afectan a varios estados, fuera desterrado de la judicatura por investigar sobre la represión en su propio país, una de las insuficiencias que le reprochaban en el extranjero quienes se oponían a sus investigaciones.

lunes, 8 de febrero de 2010

" Franco y Pinochet son los padres del Partido Popular y la UDI " de Rafael Luis Gumucio Rivas en el Clarin de Chile.

La guerra civil española me ha acompañado, desde lejos, en diversas etapas de mi vida: recuerdo que mi padre, Rafael Agustín Gumucio, me contaba de niño el impacto que causó, en Chile, la visita del ministro republicano español Indalecio Prieto, solicitando apoyo de los demócratas chilenos para su justa causa.
Para Rafael Agustín Gumucio, su mayor título de orgullo fue haber sido presidente del comité de apoyo a la República, recuerdo que él conservó hasta su muerte, en 1996. De joven universitario, pude ver el documental Morir en Madrid y conservo aún en mi memoria el valor de sus combatientes que, en las barricadas, resistieron el avance fascista; es que había fraternidad, sentido de libertad y sobre todo, dignidad, para borrada del diccionario en el neoliberalismo pragmático reinante. Ya más viejo, me interesé por el pensamiento libertario, tan olvidado por el predominio de una historiografía estalinista. Es evidente que pocos recuerdan la biografía de Buenaventura Durruti, o al asesinado troskista Andrés Min, quienes construyeron en Barcelona y Aragón una república sin dinero, donde los obreros podían comer en el lujoso hotel Ritz con tikets obtenidos por su trabajo; era como tomar el cielo con las manos: luchar contra el fascismo y, a su vez, construir el comunismo libertario. Posteriormente, me interesé, gracias a las lecturas de Luis Vitale y los aportes invaluables de mi amigo Jorge Vergara, en estudiar la vida y obra de Belén se Sárraga, anarquista, feminista y librepensadora y quien visitó Chile, en 1913, y murió sola y pobre, en México, en los años 50.
Es imposible comprender la historia del Chile republicano y progresista – que murió el 11 de septiembre de 1973 en La Moneda – sin tratar, al menos, tres acontecimientos fundamentales: la caída de Carlos Ibáñez, en 1931, la guerra civil española, 1936-1939, y la liberación de París, en la segunda guerra mundial. Estas luchas contra el fascismo y las dictaduras conformaron el ideario de los dignos republicanos, como Salvador Allende, Bernardo Leighton, Radomiro Tomic, y tantos otros.
La derecha también se entusiasmó con el fascismo: admiraban a Mussolini, al dictador Miguel Primo de Rivera, padre de José Antonio, fundador de la Falange española y, como siempre, infundió terror en los curitas y monjas, con la famosa “república española”, suponiendo que, en Chile, se iba a repetir el saqueo y quema de iglesias que, en el caso de España, tenía explicación por un inquisitorial y feudal catolicismo. Francisco Franco fue el líder e inspirador del grupo nacionalista Estanqueros, dirigido por Jorge Prat. El hispanismo del historiador Jaime Eyzaguirre, admirador de la España de los Austrias, se declaró siempre franquista; posteriormente, los gremialistas y Pinochet reciben inspiración del totalitarismo del caudillo. Como ustedes podrán comprobar, las dos Españas siempre estuvieron presentes en los dos Chiles: el progresista y el fascista.
Escribo estas líneas sólo para recordar el aniversario de una lucha que no puede ser olvidada. Acabo de leer una encuesta, a la opinión pública española, que demuestra que nada se saca con colocar un manto de niebla sobre el pasado: más del 40% de los militantes del Partido Popular – la derecha española – sigue encontrando bueno el gobierno de Franco, creo que de no descubrirse, en todas sus aristas, las abultadas cuentas privadas de Augusto Pinochet, encontraríamos en la derecha chilena un similar porcentaje de apoyo al tirano. Por esta razón, jamás hay que dejar en el olvido a las víctimas de la dictadura.

domingo, 7 de febrero de 2010

Récord sobre la cordillera andina.


Ni el viento helado de la cordillera soplando sobre sus mejillas pudo borrar la enorme sonrisa de los cuarentones  Josep Llado Costa, catalán y del alemán Uwe Schneider cuando lograron cruzar en globo la cordillera de los Andes y sobrevolar el Aconcagua a 9.100 metros de altura. La travesía de poco más de cuatro horas es un récord (aunque aún le falta obtener el reconocimiento de la Federación Aeronáutica Internacional): fue el vuelo más alto en globo sobre la mayor cumbre de América.
Después de un intento fallido en 2004, los expedicionarios partieron el miércoles pasado alrededor de las 7 de lamñana desde Illapel, un pueblo en la región de Coquimbo, en Chile. A las 10 ya habían cruzado la cordillera del lado argentino y se encontraban con la imponente cumbre del Aconcagua, de 6.962 metros. "Fue impresionante, vimos la cima muy cerca", contó el catalán. Una corriente de aire de oeste a este los llevó por encima de las primeras urbanizaciones de la precordillera mendocina. Pasaron por Uspallata, Cacheuta y a las 12.05, el globo pudo tocar tierra firme en la zona de Anchoris, Luján de Cuyo.
Los pobladores se sorprendieron al ver cruzar el globo sobre sus casas. Una patrulla de rescate y una caravana de autos los siguieron por la ruta 40, que lleva al Sur provincial. "Como todo vuelo en globo, fue un viaje sin motor, sin timón y sin dirección. Por suerte el aterrizaje fue muy plácido", explicó el presidente de la Asociación Argentina de Globonáutica y la Escuela de Pilotos Jorge Newbery, Eduardo Vaqués Correa. Más allá del coraje, pesó la experiencia de los tripulantes: Schneider es campeón europeo de globonáutica y con Llado Costa han realizado varias travesías por los Alpes italianos y austríacos.
El globo aerostático se llama "Aconcagua". Fue fabricado en Cataluña y costó 150 mil euros. Tiene una capacidad de 5.500 m3, funciona con gas propano líquido y nitrógeno y su velocidad de traslado es de cinco metros por segundo.
El cruce de los Andes en globo les llevó más de un año de coordinación de permisos y estudios climáticos. El vuelo tenía que realizarse en el verano del Hemisferio Sur y de acuerdo con los estudios meteorológicos había un período de sólo quince días con condiciones óptimas para intentarlos. "El día se presentó ideal: despejado y con muy poco viento en superficie", explicó a Clarín Vaqués Correa, quien fue el guía terrestre de la expedición.
Los pilotos soportaron temperaturas de 30 grados bajo cero, pero aseguran que no sintieron frío. "Era tan grande la emoción que nos hizo subir la temperatura", dijo el alemán, mientras se quitaba la campera térmica al bajar en tierra mendocina.
Para lograr la travesía, los deportistas sumaron un localizador electrónico, equipos de radio, tubos de oxígeno y un botiquín para enfrentar cualquier emergencia. Por momentos, el viaje se presentó turbulento. "Arriba sólo quería mirar el paisaje y aprovechar cada momento, pero tenía que mantener la comunicación, controlar los quemadores y la calidad del oxígeno", recordó Llado Costa, con la satisfacción de haber volado por encima de la gran muralla americana.

sábado, 6 de febrero de 2010

Paso adelante en el diálogo social.


Ha sido una semana dura para la economía. Por una parte, nervios sobre la deuda pública, caídas bursátiles y datos que indican que el paro sigue aumentando, aunque a menor ritmo. Por la otra, una quiebra en la relación Gobierno-sindicatos, por la propuesta de subir de 65 a 67 años la edad de jubilación y de tocar al alza el periodo del cómputo de las pensiones, que amenaza la paz social. Pero ayer las cosas mejoraron bastante. La bolsa bajó, pero bastante menos que las europeas y se supo que el PIB cayó un 0,1% en el cuarto trimestre, por lo que el fin de la recesión parece más cerca. Pero lo fundamental fue la cumbre que mantuvieron en la Moncloa el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y los agentes económicos para presentar el informe del Ejecutivo sobre la reforma laboral. Y tras las comparecencias, se vio que ha habido un paso adelante.
Primero se confirmó que la CEOE y los sindicatos están dando los últimos toques a un acuerdo salarial a tres años que será un gran factor de estabilidad. Tambien quedó claro que tanto la CEOE como UGT y CCOO juzgan positivo el informe sobre la reforma laboral. Donde en el mes de julio del año pasado había una cerrazón total sobre el coste del despido, ayer se vio voluntad de diálogo. E incluso la posibilidad de llegar a un acuerdo sobre un contrato ya existente, el de fomento del empleo indefinido, que se usa poco por problemas prácticos. Los interlocutores y el presidente (algo menos) concretaron muy poco, pero flotó un cierto consenso: la reforma laboral no es un ungüento milagroso para la creación neta de empleo, que depende más de la recuperación económica, pero puede contribuir mucho tanto a la llegada de la reactivación como a su intensidad. Aunque Zapatero se negó reiteradamente a aclarar si se rebajará el coste del despido, diciendo que no se lesionarán los derechos de los trabajadores, la reacción favorable de la CEOE parece indicar que al menos el tema estará sobre la mesa. UGT y CCOO insistieron en que hay una quiebra de la confianza, pero aseguraron que eso no impide negociar la reforma laboral. El grave desacuerdo no es un conflicto total. Candido Méndez admitió que hay solo una propuesta "con la que no están de acuerdo", que debe discutirse en la subcomisión parlamentaria del Pacto de Toledo. Mientras, Zapatero insistió en la necesidad de garantizar las pensiones del 2020 y del 2030, pero no se cerró a discutir propuestas alternativas.





Fuente: Editorial del Periodico de Aragón

miércoles, 3 de febrero de 2010

El verdadero poder está en Davos.

Así titula el semanario francés “Marianne” una nota en que da cuenta de una discreta reunión de banqueros que estaban en Davos, decidiendo de lo divino y de lo humano antes de que el G20, ese engendro inútil, se reúna para no decidir nada.
Quienes conocen la historia de la banca, y más precisamente la historia de la banca de los Estados Unidos de América incluyendo a la Reserva Federal, saben que ese es oficio de truhanes. John Kenneth Galbraith lo deja en evidencia con erudición y mucho humor en su notable ensayo “Money”. Y uno puede perdonarle -porque él no conoció a los economistas de la hora actual-, el haber afirmado que “el estudio del dinero es, de todos los campos de la economía, el único en el que se emplea la complejidad para disfrazar o eludir la verdad, no para revelarla”. Esa triquiñuela de la complejidad, que en un sentido homenaje a la jerga popular de nuestros días he bautizado como “esconder la pelota”, sirve actualmente en todos los campos de la economía.
Los banqueros, decidieron lo que es o no es aceptable a la hora de regular sus actividades especulativas, esas que culminaron en el gigantesco desastre cuyas consecuencias aun tenemos que pagar. Estos padrinos dicen aceptar el principio de “una reglamentación coherente” pero rechazan la creación de una agencia central encargada de su aplicación. Sí a las reglas, No a los encargados de aplicarlas. Mercados globalizados frente a gobiernos nacionales incapaces de actuar en el ámbito internacional. La selva. La jungla. La misma que les sirvió a los banqueros, a lo largo de la historia de los EEUU, para vivir del cuento.
Los banqueros no tienen ni siquiera necesidad de avisarle a Barack Obama visto que Larry Summers, su consejero económico en jefe, estaba presente. Larry Summers, uno de los iluminados inspiradores de la desregulación que trajo consigo el caos, que ahora funge de asesor del negrito, ese “que no sabe nada”.
Que no sabe nada, se discute. En todo caso Obama ha anunciado que le va a poner el cascabel al gato. Y detrás de él, o precediéndole, se han pronunciado otros jefes de Estado o a punto de serlo, e incluso el presidente del Banco Central Europeo, el muy discutible Jean-Claude Trichet: “En los dos lados del Atlántico los gobiernos han debido poner el equivalente del 25% del PIB bajo formas de garantía, de recapitalizaciones y de recompra de activos para impedir el hundimiento del sector. No se nos perdonaría si el sistema no fuese más resiliente en el futuro”.
Al inaugurar la reunión de Davos, Sarkozy había puesto los pies en el plato: “Yo sé que soy francés y que por ello soy sospechoso”, comenzó Nicolás, “pero si es verdad que demasiadas reglas matan el dinamismo… pocas reglas matan el capitalismo”. “Esta crisis es una crisis de la mundialización (…) “La mundialización derrapó a partir del momento en que admitió que el mercado siempre tenía la razón y que ninguna razón podía oponérsele”. Agregando: “El oficio de banquero no consiste en especular (…), sino en financiar el desarrollo de la economía”. ¿Ah, sí? No jodas… El gran descubrimiento.
Como quiera que sea Sarkozy planteó la pregunta del millón: ¿Cuál es el papel que deben jugar los bancos en la economía?
Peter Sands, -Director General del grupo británico Standard Chartered Bank y copresidente del Foro de Davos 2010 junto a Josef Ackermann, patrón de la Deutsche Bank-, reconoció que “El primer desafío es el de definir cuál debe ser la razón social fundamental de un banco”.
Estamos en el siglo XXI y aun no lo saben… Fácil: el mismo que vienen jugando desde sus orígenes y que consiste en enriquecer a los ricos, haciendo pagar a los pobres, y en el curso de tan nobles actividades darse el lujo de presentarse como la elite social, aquella que frecuentan quienes creen detentar un poder que no tienen. Los políticos.
Como dice “Marianne”, El poder está en Davos.




Fuente: "Clarin, Chile"

lunes, 1 de febrero de 2010

GIRO DE LA POLÍTICA SOCIALISTA ANTE LA CRISIS.

Una de las reclamaciones más repetidas en el comité federal del PSOE del sábado sobre el debate abierto para reformar las pensiones fue la de recurrir a la "pedagogía" para explicar al electorado del partido, y a la sociedad en general, la propuesta lanzada por el Gobierno al pacto de Toledo. A ello se dedicó la ejecutiva socialista ayer mismo mediante una primera ofensiva que se centró en justificar la decisión de abrir ahora el melón en la presunta autoridad que les confiere su defensa histórica de la Seguridad Social.
"Nosotros abordamos la reforma de la Seguridad Social tras la dictadura, que ahora permite que esta haya cerrado el 2009 con superávit. Nosotros impulsamos el pacto de Toledo en 1995 y ahora nos toca garantizar el futuro del sistema para los próximos 30 años", dijo Octavio Granado, secretario de Política Económica y Empleo del partido.
Corbacho se entregó también a esa estrategia y no mencionó ni una vez la reforma laboral que aprobará el Ejecutivo este viernes. Por el contrario, aseguró que la Seguridad Social goza de una "salud de hierro", que ejemplificó en los 8.500 millones de euros de superávit con los que cerró el pasado ejercicio y los 60.000 millones del fondo de reserva. "Gracias a ello, ahora no nos acucia el tiempo y podemos debatir la reforma de las pensiones con la tranquilidad necesaria para lograr el consenso", dijo.
El ministro reclamó a los agentes sociales y al resto de partidos "más aportaciones y menos críticas". "Estamos cumpliendo con un requerimiento que nos hizo el año pasado el Congreso y el Senado, al que hemos aportado nuestra propuesta para abrir un debate que empieza a partir de ahora", añadió.
Corbacho también insistió en destacar del documento del Ejecutivo, al margen de la ampliación de la edad de la jubilación a los 67 años, el compromiso de "acabar con la cultura de la jubilación anticipada" y la revisión del proceso por sectores profesionales. "No es lo mismo trabajar en un andamio que ser profesor", explicó en referencia a los diferentes criterios para regular la edad del retiro.
El vicesecretario general del PSOE, José Blanco, incidió en esa dirección y criticó en su blog el aumento de las jubilaciones "cada vez más tempranas". "Enviar a casa a trabajadores de poco más de 50 años está fuera de la realidad y del sentido común", aseguró. Blanco confió en el efecto positivo de la propuesta del Gobierno "para las próximas generaciones", y también "para las próximas elecciones".
Por otro lado, la secretaria de organización del PSOE, Leire Pajín, se preguntó en voz alta "qué no dirán" en el PP sobre sus "adversarios políticos y de los ciudadanos que no piensan como ellos" después de escuchar "lo que se dicen los unos a los otros". Pajín se refería de esa manera a la conversación de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, captada el viernes por un micrófono que debería haber estado cerrado. En la conversación, Aguirre expresó su alegría por dar un puesto en Caja Madrid a IU quitándoselo así "al hijoputa".



Fuente: ALBERT OLLÉS, en el Periodico de Aragón.