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miércoles, 18 de febrero de 2009

YO VI GANAR A BARAK OBAMA

Para mi generación ver un hito político de magnitud mundial, se resume en haber podido ser testigo de la victoria del primer afroamericano como presidente de los Estados Unidos de América.

En la política española contemporánea, ese estallido puede compararse con el momento en el que Felipe González trajo el cambio a nuestro país en 1982.


Y es un hito sin parangón porque no hace tanto que, cuando Truman buscaba seguir siendo presidente, los demócratas del Sur se negaron a apoyarlo, llegando a lanzar a otro candidato Strom Thurmond, por el compromiso de Truman con los derechos civiles de los negros. Menos tiempo hace que John F. Kennedy ganó las elecciones presidenciales de 1960, y cuando hizo aprobar por el Congreso reformas legales para acabar con la inconstitucional discriminación contra los negros, otra explosión se produjo en las filas razistas demócratas del sur, sin embargo su sucesor el tejano, Lyndon B. Johnson, contribuyo con una serie de políticas antisegregacion que fueron conocidas como la "Guerra contra la pobreza"; que eran gran cantidad de programas sociales de gran alcance.

En 1968, nuevamente los demócratas sureños propusieron un candidato alternativo al oficial, George Wallace, al final ganó el republicano Richard Nixon. En 1972 fueron derrotados de forma abrumadora en la Convención del Partido. La izquierda había ganado definitivamente el control del partido. En 1977 gano Jimmy Carter y aunque fue un auténtico desastre; con una inflación muy elevada y una alta tasa de desempleo, los problemas racistas entre los demócratas habían desaparecido.

Vistos estos antecedentes, solo por hablar del partido de Obama y sin retrotraernos a la Guerra de Secesión y sus consecuencias, parece un milagro ver a un presidente de color en la Casa Blanca. Y ese momento lo hemos visto multitud de hombres y mujeres en todo el mundo, quien dice pues, que no es el hecho político más grande de los últimos decenios.

No obstante este acontecimiento me crea una duda razonable, y es que todo el mundo lo alabe, porque será, nos engañamos con Obama o son muchos los que nos quieren engañar.

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