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domingo, 17 de julio de 2011

Camps, al banquillo.


Si el presidente valenciano, Francisco Camps, no se declara culpable y pacta con la fiscalía, se convertirá en el segundo de una comunidad juzgado por corrupción. Ya lo fue el expresidente de Cantabria Juan Hormaechea, condenado en 1994 a prisión e inhabilitación por malversación de caudales públicos y prevaricación. El delito, cohecho pasivo impropio continuado, conlleva en el caso de Camps una pena de multa. Correa y las empresas de la trama Gürtel querían "contratos de la Administración valenciana", pero el auto no ve una relación de causa-efecto porque, en ese caso el delito sería mucho más grave. La acusación popular, ejercida por los socialistas, sí que relaciona regalos y contratos, y pide tres años de cárcel y ocho de inhabilitación. El juicio --con jurado popular-- de Camps plantea un grave problema a Rajoy porque, si se adelantan las elecciones, puede coincidir con la campaña. Aún así, Rajoy no puede seguir mirando hacia otro lado mientras el PP pide todos los días dimisiones de sus adversarios. Si un político no dimite cuando va a ser juzgado, ¿dónde quedan las promesas de limpieza, los códigos éticos y la regeneración? La dimisión es la única salida porque los votos no absuelven de los presuntos delitos.


Fuente: Editorial del Periodico de Aragón. 

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