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sábado, 24 de octubre de 2009

JUAN NEGRIN

En la mañana de hoy Leyre Pajin acompañada de Alfonso Guerra, ha celebrado un acto de reconocimiento y reincorporación a la militancia de Juan Negrín López y otros compañeros que fueron expulsados en 1946 del PSOE. El Doctor Negrín fue el último presidente del gobierno legitimo de la II República Española.
Negrín médico y profesor de fisiología, dirigía una clínica privada en Madrid, cuando decidió afiliarse al PSOE en el año 1929. Si hablamos de uno de los personajes mas denostados, ultrajados, insultados y vejados como consecuencia de la perdida de la guerra civil de 1936, es Negrín quien representa esa figura, quien curiosamente es al mismo tiempo criticado por los vencedores y por los vencidos. Sus acusaciones fueron desde las de ladrón por el famoso “oro de Moscú”, traidor por haber servido a los planes de extinta URSS y la de haber alargado la guerra para incorporar a España a la II Guerra Mundial.
Negrín como he señalado antes era un medico eminente, había estudiado en Alemania concretamente en Kiel y Leipzig, hablaba correctamente cinco idiomas y entendía mas de diez, lo que explica su alto potencial intelectual, que le sirvio para que el propio Santiago Ramón y Cajal le pidiera dirigir un laboratorio de Fisiología General en Madrid, pero, sobre todo, Negrín se ocupo de crear una escuela de Fisiología de renombre mundial. Fue maestro, entre otros, de los más tarde profesores Severo Ochoa (galardonado con el premio Nobel de Fisiología y Medicina), José María García-Valdecasas y Francisco Grande Covián.
Negrín que fue elegido diputado en 1934 por Las Palmas, no sentía gran interés por las teorías marxistas. Nunca mantuvo relaciones con los sindicatos y pertenecía al ala prietista del partido. Profesaba un socialismo moderado y estaba convencido de la necesidad de implantar una educación laica en España para hacer progresar al país. Fue nombrado ministro de Hacienda en el primer gobierno de Largo Caballero, creado el 4 de septiembre de 1936, en representación del PSOE. Al frente de Hacienda, hizo aprobar y supervisó el traslado secreto, tras la aprobación de un decreto que lo amparaba, de la mayor parte de las reservas de oro del Banco de España, y su depósito final en Moscú. La decisión de enviar el oro a Moscú, en un principio efectuado debido a la necesidad de ponerla fuera del alcance de los sublevados, acabó siendo relacionada con la financiación de la adquisición de suministros militares y civiles.
En la primavera de 1937, desempeño un papel crucial en la difícil situación política del momento. En esos meses, el gobierno de Largo Caballero se tambaleaba, los comunistas provocaron una crisis de gobierno, que finalmente, ante la presión de los prietistas, que proponían a Negrín como presidente y tras la dimisión de Largo Caballero el 17 de mayo de 1937, el Presidente de la República Manuel Azaña le nombró Presidente del Gobierno. Bajo su gobierno se produjeron numerosos desmanes cometidos por comunistas y anarquistas, cuyas reyertas se convirtieron en una verdadera guerra civil dentro de la Guerra Civil, en especial en Cataluña.
Trasladó el Gobierno a Barcelona, y en abril de 1938 reorganizó su gobierno, con el apoyo de la CNT y de la UGT. Negrín pretendió fortalecer el poder central frente a sindicatos y anarquistas, aliándose con la burguesía y clases medias, tratando de poner coto al movimiento revolucionario y creando una economía de guerra. Llevó a cabo una política de fortalecimiento del Ejército y del poder gubernamental, puso la industria bajo control estatal e intentó organizar la retaguardia. El 21 de septiembre de ese mismo año anunció la retirada de las Brigadas Internacionales, esperando una acción recíproca de los voluntarios italianos en el bando nacional. Todo ello tenía la intención última de enlazar el conflicto español con la Segunda Guerra Mundial, que creía inminente, aunque los acuerdos de Munich hicieron desvanecer definitivamente toda esperanza de ayuda exterior.
Ante el derrumbe de Cataluña, propuso en la reunión de las Cortes en Figueres la rendición con la sola condición del respeto a las vidas de los perdedores, pero al no poder alcanzar este objetivo se trasladó en febrero de 1939 a la zona Centro con la intención de lograr la evacuación con el mismo éxito con que se había realizado en Cataluña, pero la rebelión del Consejo Nacional de Defensa (integrado por personas de prestigio del bando republicano como el general José Miaja, el coronel Segismundo Casado o Julián Besteiro, y apoyado militarmente por el anarquista Cipriano Mera) frustró este último plan.
En estos últimos días de la guerra, fleto el Vita, anteriormente conocido como Giralda, yate real de Alfonso XIII. A la llegada del Vita a Veracruz, Prieto se apoderó del barco, iniciando una larga y amarga disputa con Negrín. Se ha acusado a Negrín, tanto desde la izquierda como desde la derecha, de utilizar los cuantiosos fondos que trasladaba el buque en beneficio propio. El siempre afirmó que su intención era utilizar ese dinero para financiar el flete de barcos para el traslado de exiliados republicanos a México. Para ello, organizó el Servicio de Evacuación de Refugiados Españoles (SERE). Sin embargo, Indalecio Prieto entendía que era más apropiado destinar ese dinero a la ayuda directa de los refugiados, creando la Junta de Auxilio a los Republicanos Españoles (JARE).
Según el historiador Stanley G. Payne, tras el fin de la guerra no había personaje más odiado. El bando franquista lo consideraba un «rojo traidor», en tanto que dentro del campo republicano, una parte de sus correligionarios le echaban en cara la prolongación inútil de la guerra y que hubiese servido a los planes de la Unión Soviética. Esta acción, que algunos consideran inspirada en parte por el deseo de acabar la guerra y en otra por el afán mas egoísta de buscar una salvación personal, terminó condenando a miles de soldados, políticos y simples ciudadanos a la cárcel, la tortura y en muchísimos casos la muerte. El doctor Negrín estaba resuelto a prolongar la resistencia hasta el inminente estallido de la Segunda Guerra Mundial, que llegaría cinco meses después del final de la Guerra Civil.
Negrín también fue acusado de corrupto y despilfarrador, sin embargo el bloqueo en la compra de armas al que el gobierno de la República fue sometido por inspiración del Reino Unido se tradujo en la necesidad de comprar dichas armas en el mercado negro. Lo que entendiendo el momento pudo posibilitar demasiadas corruptelas ajenas al Presidente.
No obstante, muchos otros personajes afines al PSOE vieron en Negrín un político entregado e idealista, cuya actuación fue impecable, pero que llegó a la jefatura de gobierno demasiado tarde para cambiar el curso de la guerra. Por ejemplo, el ilustre escritor Francisco Ayala (premio príncipe de Asturias, diplomático y miembro de la Real Academia) indica en sus memorias que, de haber llegado a tiempo, el liderazgo de Negrín podría haber cambiado el curso de la guerra.
Al final de la contienda se instaló en Francia, de donde se trasladó a Londres, y desde donde continuó presidiendo el Gobierno de la República en exilio hasta 1945. Sin embargo, la mayoría de los partidos políticos y diputados a través de la Diputación Permanente desconocieron la legalidad de un Gobierno en el exilio en julio de 1939, poniendo en cuestión la gestión del Servicio de Evacuación y creando una Junta de Auxilio a los Refugiados, cuya actuación también ha sido objeto de fuertes críticas.
Trasladado a México con ocasión del final de la Guerra Mundial, sus divergencias con Indalecio Prieto y Diego Martínez Barrio provocaron su dimisión ante las Cortes en el exilio. Negrín y una treintena de socialistas fueron expulsados del PSOE el 23 de abril de 1946. Después de pasar un tiempo en el Reino Unido, fijó su residencia definitiva en Francia. Falleció en París a la edad de 64 años, donde en el cementerio del Père Lachaise se podían leer sobre su lápida solo sus iniciales: "J.N.L.".

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