Entrada destacada

POWER FLOWER.

A finales de los años 50, San Francisco era ya la punta del iceberg de una contracultura que nacía del propio cansancio capitalista. E...

martes, 12 de octubre de 2010

Fiestas en la gran ciudad.


Uno de los primeros espacios que recuperarón los ayuntamientos democráticos fue precisamente el de las fiestas populares. No iba a ser Zaragoza un caso distinto, y hoy día del Pilar, día central de las fiestas de su nombre conviene recordar que este acontecimiento lúdico tal y como lo conocemos más de cumple treinta años.
Hacer unas fiestas populares, multitudinarias y participativas en una ciudad de setecientos mil habitantes (más cuatrocientos mil visitantes) no es nada sencillo. Zaragoza, pese a todo, ha logrado mantener durante treinta años un modelo exitoso, variado y duradero; un modelo que desde su formulación inicial ha evolucionado y ha ampliado sus escenarios sin modificar su esencia.
Las fiestas del Pilar se han convertido en un fenómeno de masas (que ni la lluvia apaga) y en un reclamo turístico de primer orden. Combinan un intenso movimiento en la calle con una interesante actividad artística y cultural. Mantienen líneas tradicionales en feliz convivencia con las tendencias más modernas. Tienen a la vez el espíritu de los festejos propios de nuestros pueblos y las proporciones y la compleja organización que requiere una capital.
No podemos olvidar al principal responsable de todo ello que no es otro que el Ayuntamiento de Zaragoza y su área de cultura, tan acertadamente dirigida estos últimos años por un director de la misma irrepetible, Michel Zarzuela. 



Fuentes: Editorial del Periódico de Aragón y Algo más que Política.

No hay comentarios: