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martes, 22 de marzo de 2011

Temor y necesidad de la energía nuclear.


La dependencia española de la energía nuclear se mantendrá a medio plazo a no ser que se opte por reducir sensiblemente los estándares de confort o por aumentar la producción de CO2 y por contravenir el protocolo de Kioto. La razón de esta dependencia es de fácil enunciado: un quinto de la electricidad producida en España tiene su origen en una de las seis centrales --ocho reactores-- en servicio, de las cuales la de Garoña dejará de funcionar en el 2013. Lo cual significa que, teniendo en cuenta los previsibles incrementos de demanda de energía cuando se supere la crisis económica, y dando por supuesto que se dispone desde hoy mismo de un plan de sustitución por etapas de la generación en centrales nucleares, no es imaginable que se pueda prescindir del átomo antes del decenio comprendido entre el 2040 y el 2050.
Esta es una de las pocas proyecciones en la que están de acuerdo partidarios y detractores de las centrales nucleares. De hecho, es la única que obedece a cálculos estrictos de consumo y potencia instalada. Es decir, de las necesidades actuales y previsibles, del desarrollo de la tecnología nuclear y de la proliferación de sistemas de generación limpios --energías alternativas--, que en algunos momentos han llegado a producir en España más del 30% de la electricidad consumida. El resto responde a la legítima discrepancia entre quienes creen que la energía nuclear entraña demasiados riesgos e hipoteca el futuro --el almacenamiento de residuos-- y quienes estiman que es la única fórmula para garantizar la independencia energética y adelgazar las facturas del petróleo y del gas.
Apelar a lo hecho en otros países no añade argumentos definitivos ni en un sentido ni en otro. Antes al contrario, la botella aparece siempre medio llena o medio vacía a tenor de la orientación ideológica de quien la mira.
Lo único verdaderamente cierto y seguro es que los sucesos de Japón han cambiado para siempre la relación de la opinión pública y de los gobiernos con la energía nuclear. Y, por esta razón, incluso en los países que, como Estados Unidos, han confirmado que seguirán con su programa de construcción de centrales, se ha convertido en una prioridad disponer de un programa a plazos de sustitución energética.


Fuente: Editorial del Periódico de Aragón.

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