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sábado, 16 de enero de 2010

COMO PUEDE SER PASTOR, ESTE POLLO.


El nuevo obispo de San Sebastián, el ultraconservador José Ignacio Munilla, afirmó hace unos días en un conocido programa radiofónico de la cadena SER, "Lamentamos muchísimo lo de Haití pero igual deberíamos, además de poner toda nuestra solidaridad y recursos económicos con esos pobres, llorar por nosotros y por nuestra pobre situación espiritual. Quizá es un mal más grande el que nosotros estamos padeciendo que el que esos inocentes están sufriendo". Ante la conmoción descomunal formada por estas eméticas declaraciones, el obispo de San Sebastián, ha acusado hoy a los medios de comunicación de "distorsionar y manipular" sus palabras sobre el terremoto de Haití al difundir un titular "injusto y extraído con fórceps" que, en su opinión, "sugiere desinterés e insolidaridad de su parte hacia los damnificados de la catástrofe" y ha justificado su declaración en el marco del "plano teológico" con la promesa de que Dios de la "felicidad eterna" tras el mal que sufren, a las victimas de esta catástrofe, informa Europa Press.
Por muchas vueltas que le doy al asunto, no veo razón teológica ninguna, que pueda igualar por debajo, nuestra pobreza con respecto a la actitud colectiva respecto a la fe, con la destrucción del país mas pobre de Hispanoamérica y la muerte de casi 200.000 personas, esto si, según este pollo, la última palabra la tiene Dios, porque a esas pobres gentes les promete la felicidad eterna. Claro que por otra parte si Dios existiera de verdad, porque permite esos desastres, siendo la fuente de toda bondad, porque permite el sufrimiento de todo un pueblo y solidariamente el de las gentes de bien del resto del mundo.
Las palabras de Munilla ya han sido contestadas, especialmente por El lehandakari, Patxi López, quien ha censurado las declaraciones de ayer del prelado de San Sebastián, manifestando que "No era lo que necesitaba para su aterrizaje. Son palabras incomprensibles, lejos de la realidad y del humanismo del cristianismo".
No corto con sus declaraciones sobre Haití, José Ignacio también arremete con la reforma de la ley del aborto del Gobierno, que está en plena tramitación parlamentaria, donde ha aconsejado al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero que no acuda a las iglesias a comulgar. Espero que Zapatero le haga caso, y además de no comulgar, revise el concordato y ponga las cosas en su sitio.
En fin como se vera el tal Munilla, no es del gusto ni de sus propios, su contestada designación al frente de la diócesis de San Sebastián ha llevado a la firma de un documento de rechazo al 77% de los sacerdotes guipuzcoanos. En fin que la curia acaba de acertar con el nombramiento de este impresentable patriarca de la iglesia.
Pero aún ardía una parte de Puerto Principe, cuando Pat Robertson, abrió la boca, atribuyendo un desastre natural, cabalmente explicado por la ciencia, a la supuesta firma por parte del pueblo haitiano de un pacto con Satán, hace más de 200 años, con el objetivo de liberarse de la tutela colonial francesa.
En fin a todo hay quien gana, y mas allá de lo ridículo de esa acusación, ya estábamos acostumbrados, desde George W. Bush, a estos energúmenos iletrados que se creen iluminados por Dios, aunque este avispado cordero del Señor es también el fundador de organizaciones conservadoras, como el American Center for Law and Justice y la poderosa Christian Coalition, con la que trabajó durante las elecciones del 2004.Los desplantes de Robertson son de antigua data, y su mantenido éxito y popularidad, como la de aquel reverendo Jerry Falwell, recientemente fallecido, su compañero en los pogroms contra toda idea moderna o progresista, demuestran que no se trata de seres enloquecidos, sino de portavoces de tendencias profundas y oscuras que se mueven por los subterráneos de Norteamérica., alentadas por el propio sistema.
Es coherente con su visión del mundo cuasi fascista lo que Robertson ha declarado sobre Haití, En 1992, al hablar ante la Convención del partido Republicano, definió al comunismo, una de sus bestias preferidas, como “la plaga que hace 75 años descendió, como una nube negra, sobre el mundo y cubrió el oriente de Europa”, y al partido Demócrata, “como una plaga más benigna, pero no menos insidiosa, que ha infectado a las familias norteamericanas”.
Esto es lo que hay.

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