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miércoles, 7 de abril de 2010

Pero que esconde o porque se esconde Mariano.

Cuando un líder que se precie tiene que dar la cara, en el sentido mas literal y concreto de la expresión, es precisamente cuando las cosas vienen mal, pero que muy mal dadas como es el caso, ante la catarata de indicios que vinculan al Partido Popular en una mas que probable financiación irregular, al margen del amigo Barcenas, senador en ejercicio por el PP, hacer el avestruz, que es lo que esta haciendo Mariano Rajoy, no invita a nada bueno.
Puedo entender que se trate de descalificar la instrucción, que se pongan en duda los hechos investigados-multitud por otra parte-, que se culpe a Zapatero, u otras estrafalarias arengas hacia su público, pero esconderse durante días y dejar el papel de poner el “rostro” a la señora Cospedal, es algo inaudito.
Por tanto si Mariano hace esto a que se debe, que esconde o por que se esconde, después de lo que ha dicho en esta vida de su amigo Matas, después de tragarse el regalito de Cascos y Arenas en forma de tesorero, con lo que esta lloviendo en el Levante y para colofón lo que se espera en la zona centro, solo cabe una explicación. El sector más integrista y aznarista ha secuestrado al pretendido líder popular. Al objeto de integrarlo de forma más nítida en la tormenta.
Si aznar lo eligió, para ser su sustituto, ni el ni los suyos que son casi todos los de este famoso gürtel, le van ha permitir que salga de rositas de este desastre. Por eso esta abducido por el núcleo aznarista y desbordado claramente por los acontecimientos. Y la fiesta no acaba mas que comenzar, cuando caigan las torres de papel que protegen el secreto del escándalo de corrupción mas grande de la historia democrática, y se confirmen poco a poco todos los abusos cometidos por los ahora imputados y sus connivencias con la calle Génova, que hará entonces Mariano, no creo que se fume sus famosos vegueros en la calma de su salón sin que constantemente le recorra por el cuerpo una especie de sudor frió, que precede al susto total.
Poca altura, al margen del abducimiento, tiene quien pretende ser Presidente del Gobierno de España, y mucha "correa" debe acumular, para salir de esta sin un zurcido por su sitio. Al fin y al cabo el acero siempre vuelve a su vaina.

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