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martes, 4 de enero de 2011

El ruidoso portazo de Álvarez-Cascos.


La crisis que ha provocado la reacción del exsecretario general del PP y exvicepresidente del Gobierno Francisco Álvarez-Cascos tras ser descartado por la dirección del Partido Popular para encabezar su lista en las elecciones autonómicas de Asturias tiene aspecto de ser algo más que unas declaraciones altisonantes y unas pocas dimisiones. La receta que aplica habitualmente Mariano Rajoy de permitir que las aguas vuelvan a su cauce por sí solas sin hacer nada que le comprometa podría dar resultados en un partido que, según anuncian las encuestas, tiene muchas posibilidades de volver al Gobierno en el 2012. Todo el mundo quiere salir en la foto, así que procurará no moverse. Sin embargo, Álvarez-Cascos no es de los que dan su brazo a torcer con facilidad y, además, tiene aliados, dentro y fuera de Asturias, que ya han hecho oír su voz. Las mismas características políticas y personales que le dieron un gran protagonismo en la transformación y refundación de Alianza Popular y en el encumbramiento de José María Aznar como presidente ya del PP hacen de él un peso pesado difícil de batir. Ha demostrado que no está dispuesto a admitir el trato que él dispensaba a los dirigentes autonómicos del PP cuando gobernaba el aparato del partido.
Se lo acaban de recordar sus excorreligionarios de Asturias, donde provocó una escisión del PP, y Vidal Quadras, que dejó de presidir el PPC en el momento en que él se lo impuso. Cuando el exsecretario general del PP dice que estaba disponible para el partido hasta el 1 de enero y que ahora lo está para quienes le habían mostrado su apoyo, da bastantes pistas de cómo ve su propio papel en la política. Como resulta revelador que el mismo hombre que en el congreso del PP del 2008 se opuso a la creación del consejo autonómico porque restaba poder a la dirección nacional, el domingo pasado se llenara la boca al hablar de Asturias como país en la rueda de prensa en la que lanzó su órdago.
La cuestión de fondo es saber qué motivos han llevado al líder Rajoy, que en agosto dio a entender que lo apoyaba, a retirarle definitivamente su aval. Con Francisco Álvarez-Cascos tenía casi seguro conseguir el Gobierno asturiano en unas elecciones autonómicas que presentará como primarias de las generales del 2012. Y, sin embargo, ha preferido prescindir de él sabiendo que probablemente perderá esa baza.



Fuente: Editorial del Periodico de Aragón. 

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