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domingo, 14 de marzo de 2010

Figueruelas sale bastante bien de la tormenta.

La factoría de Opel en Figueruelas ha capeado lo más duro de la tormenta y ha logrado salir de ella, si no indemne, al menos lo suficientemente bien como para confiar en el porvenir. Ha sido un proceso largo, complicado, lleno de equívocos y trufado de escenificaciones que, a la postre, son inevitables cuando una empresa y sus trabajadores renegocian el contrato mutuo.
General Motors ha rematado esa negociación tomando como referencia las marcas logradas previamente por Magna. Si esta última compañía actuó o no como una especie de liebre de la multinacional norteamericana tal vez nunca lo sepamos del todo. Pero resulta indudable que las conversaciones llevadas a cabo cuando la fabricante de componentes y un banco ruso pretendían comprar Opel dejaron una huella imperecedera. Por ejemplo, los novecientos puestos de trabajo que serán sacrificados en Figueruelas. O la necesidad de afrontar un plan de ahorro exigente. De hecho, los representantes de GM se han limitado a pulir algunos detalles e intentar llevar lo más lejos posibles el citado plan de ahorro, lo que han logrado sólo en parte.
En este proceso la representación sindical de los empleados en Figueruelas ha actuado con inteligencia y una firmeza esencial combinada con la imprescindible flexibilidad táctica. En estos tiempos se ha convertido en un lugar común reprochar a los sindicatos todo tipo de errores, inconsecuencias y abandonos. Para desmentir este lugar común, el comité de Opel España ha trabajado muy bien y ha sido capaz de aguantar momentos de enorme tensión para lograr por fin resultados suficientemente satisfactorios, aunque no sean los idóneos. En la situación por la que atraviesa la industria del automóvil y con GM en situación de quiebra, nadie podía aspirar a salir del paso sin pagar algún precio.
Los representantes sindicales lo han hecho bien, secundados con eficacia por el Gobierno de Aragón a través de los consejeros Larraz y Aliaga. También el Ejecutivo central ha sabido estar al quite aunque en ocasiones sus portavoces mostrasen cierto despiste.
Novecientos empleos menos, mas flexibilidad en la organización del trabajo, una congelación salarial por dos años... el acuerdo tiene, como hemos dicho, su coste. Ojalá este sobresalto sea el último. La factoría de Opel en Figueruelas sigue siendo una planta modélica que se ha ganado a pulso su futuro. Ahora le toca a la alta dirección de la empresa estar a la altura de las circunstancias.





Editorial del Periodico de Aragón, 13-3-2010 

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40 Años de políticas de igualdad. Ayuntamiento de Zaragoza.

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