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martes, 16 de marzo de 2010

La cólera de Aguirre y la rebelión fiscal.

El Congreso de los Diputados debatirá hoy una proposición no de ley del PP que intenta paralizar la subida del IVA a partir del 1 de julio (del 16% al 18% el tipo medio y del 7% al 8% el reducido). Lo lógico es que el Gobierno logre tumbar esta iniciativa, con los votos del PSOE, el PNV y Coalición Canaria, los mismos grupos que ya aprobaron la medida en la ley de Presupuestos. Por eso, lo importante no es la proposición no de ley, sino el ruido mediático que la ha acompañado, en especial la irresponsable llamada a la rebelión fiscal lanzada hace unos días por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre.
Con el desparpajo que la distingue, aunque en ocasiones matice su arrojo con una actitud de mosquita muerta, Aguirre declaró la "rebelión" con el añadido de que su Gobierno devolvería el importe que correspondiera a la Comunidad de Madrid por la subida. Esta actitud de rebelarse contra la aplicación de una ley aprobada por el Congreso de los Diputados revela la singular manera de entender la democracia que tienen algunos dirigentes del PP. Pero, como todo lo que hace Aguirre, la propuesta debe entenderse en clave interna de la lucha por el poder en el Partido Popular, cuya línea oficial consiste en oponerse a la subida del IVA, aunque sin recurrir a rebelión alguna.
¿Qué ha hecho Mariano Rajoy ante la propuesta extemporánea de Aguirre? Como suele, vacilar y matizar, aunque calificar el aumento de "sablazo", como hizo el domingo en Valencia, tampoco es cosa menor. El calificativo da a entender, nada menos, que el presidente del Gobierno se va a quedar con la recaudación extra. La propuesta de Aguirre de devolver el dinero de la subida tiene, además, trampa, porque la ley de financiación autonómica obliga a ello. Es decir, que el supuesto gesto altruista que dulcificaría la insumisión fiscal queda en nada.
El problema de fondo, sin embargo, es otro. El PP --y CiU, que en este tema lo respalda-- debería explicar cómo se puede reducir el déficit (11,4% del PIB en el 2009) sin subir los impuestos. O se aumentan los tramos altos del IRPF, que es lo que proponen los grupos a la izquierda del PSOE, o se sube el IVA, que es lo que defiende el Gobierno, con el argumento, cierto, de que España está entre los países que tienen los tipos más bajos de la UE. Con una inflación casi en tasas negativas, la subida del IVA parece lo más razonable. Salvo que todos juguemos al populismo.





Editorial del Periodico de Aragón.

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