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jueves, 1 de julio de 2010

Agua de Yesa en los grifos zaragozanos.


La llegada de agua del pantano de Yesa a los grifos de Zaragoza y alrededores marcará un antes y un después en la calidad de un suministro que durante años ha sido objeto de innumerables críticas. Un 60% menos de cal, un 90% menos de sulfatos, cloruros y sodio, menos cloro... el cambio debe ser notable, habida cuenta de que a lo largo de los últimos decenios en la capital aragonesa se ha dispuesto de un agua excepcionalmente dura, cuya carga de sales y minerales cegaba tuberías, destrozaba los electrodomésticos y, según algunas estadísticas, incrementaba el número de cálculos renales. No era menester análisis alguno para percibir la mala calidad del líquido que salía por el grifo; bastaba con la vista, el olfato y el tacto.
Caben pocas dudas respecto de la mejora que viene. Pero esta compleja operación también suscita dudas. De un lado están los científicos que advierten de que del Canal o de Yesa, el agua llegará a nuestros hogares tal haber recorrido diferentes cauces y tuberías y tras haber sido sometida a tratamientos de potabilización, lo que elimina de entrada esa fantasía según la cual el grifo nos ofrecerá un producto de manantial. No va a ser así. Otra incógnita tiene que ver con el coste del nuevo suministro. El equipo que gobierna el Ayuntamiento zaragozano (PSOE-PAR) asegura que el incremento de las tarifas será pequeño pero las cuentas no acaban de estar claras, como ayer mismo advirtió el portavoz de CHA en el Consistorio.
A nadie se le oculta que traer agua desde Yesa hasta Zaragoza y alrededores representa asimismo un fracaso en la gestión de los caudales que circulan mucho más cerca de la capital, e incluso en la ciudad misma. Si tres ríos y un canal no son capaces de ofrecer un suministro de calidad es porque por sus cauces fluye un líquido cuya naturaleza resulta difícil de describir. Sin embargo, ésa es la única reserva disponible hasta tanto se produzca el recrecimiento de Yesa (obra a la que tampoco le faltan reparos). Los regantes que utilizan dicho pantano han logrado imponer sus intereses y reservarse 60 hectómetros cúbicos. De esta manera mientras llueva habrá agua para todos, pero si llega un periodo de sequía los zaragozanos tendrán que volver a la vieja captación del Canal.
Con eso y con todo, la llegada del agua de Yesa es una buena noticia. Supone una mejora largo tiempo esperada. Zaragoza y su entorno han dado un importante paso adelante en la calidad de vida que ofrece a sus vecinos.



Fuente.: Editorial del Periódico de Aragón.

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