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miércoles, 5 de mayo de 2010

Escepticismo político mientras cae la bolsa.


La entrevista de hoy entre el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el líder del PP, Mariano Rajoy, no podía llegar en mejor momento. Precisamente porque la economía española --o la especulación financiera contra ella-- atraviesa uno de los peores, similar al que sufría el sistema financiero mundial en el momento de la última reunión entre ambos, en octubre del 2008, poco después de la quiebra de Lehman Brothers.
Ayer, la bolsa española se desplomó hasta mínimos anuales, perdió la barrera de los 10.000 puntos y el Ibex 35 cayó más de un 5%, en un mar de desconfianza sobre las cifras reales que Grecia va a necesitar como ayuda de la UE y del FMI y en medio de rumores sobre un eventual plan de rescate de la economía española que se elevaría a 280.000 millones de euros. Zapatero calificó este rumor de "locura" y las agencias de calificación Moody´s y Fitch mantuvieron la nota de la deuda española en su escalón más alto, pero no sirvió de nada para contener el derrumbamiento de los valores españoles, sobre todo los de los grandes bancos.
¿Qué está sucediendo? ¿Es pura especulación o la situación real de la economía española es más grave de lo que el Gobierno admite? Hay datos, en efecto, muy preocupantes, como la tasa de paro superior al 20% --aunque en abril ha bajado por primera vez en ocho meses--, el déficit sigue disparado (11,2% el año pasado), pero la deuda pública sigue estando por debajo de la media europea. Lo que está claro es que de esta situación no se va a salir con parches ni retrasando las reformas pendientes (mercado laboral, pensiones, fiscalidad, sistema financiero, etcétera), como está ocurriendo. De ahí la oportunidad de la cita de hoy en la Moncloa. Si Zapatero estuviera dispuesto de verdad a tomar medidas, por dolorosas que fueran, y Rajoy no se preocupara solo de no regalarle una foto a su rival y de esperar sentado a ver pasar el cadáver político de su enemigo, quizá la entrevista tendría un sentido y aportaría alguna solución que calmara los mercados.
En Portugal, el jefe del Gobierno y el de la oposición no han tenido ningún problema en salir juntos a defender la solidez de su economía. Aquí debería ocurrir otro tanto. Y de la entrevista debería salir un pacto sobre las reformas que necesita la economía. A Rajoy, en contra de lo que piensa, eso hasta prodría beneficiarle electoralmente. Pero no somos ingenuos, por eso somos escépticos.



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