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viernes, 14 de mayo de 2010

UNA RETROSPECTIVA DE MARTINEZ TENDERO CONVIERTE EL PALACIO DE SÁSTAGO EN ATALAYA DE SUS PARTICULARES ESPACIOS.


La exposición que abre esta temporada el Palacio de Sástago propone un recorrido cronológico por la pintura del artista José María Martínez Tendero.
La retrospectiva comienza cronológicamente en 1971, cuando fija su residencia en la capital aragonesa, expone en la Sala Gambrinus y obtiene la Medalla de Oro de la V Bienal de Arte Ciudad de Zaragoza; un año después, en 1972, obtiene la Medalla de Oro del III Premio San Jorge otorgado por la Diputación Provincial de Zaragoza.
La muestra cuenta con 86 obras que representan las más de cuatro décadas de dedicación de Martínez Tendero a la pintura, que culmina en una obra realizada ex profeso para esta muestra en el Palacio de Sástago, una particular vista de Zaragoza de seis metros de longitud.
En su arte se pueden observar varios estilos, tendencias y transformaciones. Comienza pintando paisajes, a la par que lleva a cabo una gran actividad como retratista. Continúa con un estilo neofigurativo y prosigue con una abstracción de matiz constructivista que combina con rasgos figurativos. En arte que desarrolla en la actualidad se decanta por una figuración mucho más acusada que en sus obras pasadas.
En los últimos treinta años, el artista, que ha alcanzado la plena madurez creativa, se dedica casi compulsivamente a la investigación de nuevo espacios y formas de expresión, que no sólo han ganado en definición y consistencia, sino también en sutileza y movimiento.
Los historiadores del arte han calificado su trabajo en ocasiones de "fantasía surrealista caracterizada por su plasticidad", y en otras, de "íntima, con colores suaves, densa, pero de gran coherencia, donde el ritmo cruzado de las líneas aporta aún mayor delicadeza al conjunto.
En la creación artística de Martínez Tendero, la fuerza y la sutileza están en equilibrio. Según el profesor Wilfried Seipel, sus pinceladas gestuales fluyen dando lugar a múltiples líneas que, o bien dentro de un caos o bien dentro de una estricta ordenación, acaban formando espacios que el artista somete a procesos interminables y enriquecedores, hasta que sin perder su dimensión arquitectónica, se convierten en transparencias apenas perceptible. Estas conducen al espectador a espacios más amplios y le acercan a una realidad que transciende el plano meramente visible...


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