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miércoles, 12 de mayo de 2010

Una salida airosa para el juez Garzón.


En un editorial anterior titulado Garzón no se rinde, decíamos que el intento de apartar al juez de la Audiencia Nacional y de suspenderle en sus funciones estaba aún lejos de alcanzar su objetivo. Era hace menos de tres semanas, con motivo de la recusación del instructor Luciano Varela y de las manifestaciones en apoyo del magistrado en el caso de las víctimas del franquismo. Ayer, Garzón descolocó a sus acusadores con una iniciativa que no anula las causas que se siguen contra él en el Tribunal Supremo, porque conserva su fuero judicial, pero que sí evita su suspensión como juez.
Al solicitar un traslado de siete meses --el mínimo requerido-- para trabajar como asesor del fiscal Luis Moreno Ocampo en el Tribunal Penal Internacional de La Haya, Garzón logra impedir su suspensión como juez --no se puede suspender a nadie de funciones que no ejerce-- y gana tiempo en esta batalla de acoso a que estaba sometido. Garzón se aparta voluntariamente de la Audiencia Nacional í-uno de los objetivos de sus enemigos-í, pero opta por una salida airosa del callejón en el que le encerraban las tres querellas tramitadas en el Supremo.
La iniciativa del fichaje parte de Moreno Ocampo --una de las personalidades del mundo judicial internacional que ha dado su apoyo público a Garzón-- y contiene la paradoja de que la misión que se le encomienda es la investigación de crímenes masivos, como fueron los cometidos en el franquismo, cuya indagación estaba a punto de llevarlo al banquillo por presunta prevaricación. Así, quizá veremos a Garzón en labores de investigación de crímenes en el Congo, Uganda o Colombia, ya que no ha podido hacer el mismo trabajo en su propio país.
Todo ello, sin embargo, depende aún de que el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) conceda posiblemente hoy a Garzón el permiso que ha solicitado. Es de esperar que se pronuncie favorablemente porque las causas contra el juez de la Audiencia Nacional seguirán su curso y el magistrado podrá ser juzgado y, en su caso, condenado, y porque el traslado temporal a La Haya es una solución que puede contentar a todos, teniendo en cuenta la complicación interna y la repercusión internacional que había adquirido el caso.
Si el CGPJ deniega la solicitud, habrá un motivo más para pensar que el encarnizamiento contra Garzón no obedece, como muchos sospechan, solo a razones jurídicas.



Editorial del Periódico de Aragón.

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